Uruguayo

06/27/2017

Después de la confusión, vino la calma. Mientras los medios locales ponían en el banco cardenal a todos los técnicos desempleados del país, César Pastrana, fiel a su filosofía, tenía conversaciones con Rafael Dudamel, flamante subcampeón mundial sub20 con Venezuela, y con Gregorio Pérez, quien finalmente tomó las riendas del expreso rojo en el trayecto final del año.

En 2015 Santa Fe pasó por un dilema similar. En aquel año, Gustavo Costas salió después de haber ganado la Liga, la Superliga y de haber cumplido un papel aceptable en la Copa Libertadores. En ese momento la solución a la vacante técnica también vino del país más futbolero del mundo, Uruguay. Gerardo Pelusso, un viejo zorro del fútbol charrúa, se hizo cargo del plantel y los resultados fueron muy positivos: campeón de la Copa Sudamericana (primer título internacional) y subcampeón de la Copa Colombia.

Hoy la historia parece calcada y no hay mejor timonel que uno del Rio de la Plata para poner la casa cardenal en orden y retomar el camino ganador de los últimos años. Con Gregorio al mando Santa Fe no va a brindar un fútbol vistoso, ni jugadas de fantasía. A los uruguayos poco o nada les importa la estética del juego. A ellos, quienes sienten y entienden el fútbol de manera diferente, les importa el resultado, que es para lo que juegan los futbolistas profesionales. Para ganar. Pero no ganar a cualquier precio, sino con el tablero en la mano, los ejercicios tácticos al orden del día y una defensa bien segura.

Santa Fe pasa por un momento de transición. Es imposible mantenerse en el primer nivel del fútbol sudamericano con las lógicas que este maneja: venta muy rápida de jugadores, cambios de técnico y economías fluctuantes. Pero lo importante es hacerla de manera organizada y no repetir los errores del pasado. Los veteranos tendrán que encontrar el  momento para dar el paso al costado y la directiva tiene que tener claro que no puede volver a traer a jugadores irresponsables que no honran la profesión.

Pedirle un título al nuevo cuerpo técnico en seis meses es descabellado y hasta contraproducente. Los tiempos en el fútbol moderno se han acelerado, es verdad, pero hay que dejarlo trabajar y tener paciencia para que el plantel entienda la idea de juego y se hagan las transiciones en la nómina. Santa Fe ha ganado reconocimiento a nivel internacional por sus participaciones a nivel continental y para allá debe apuntar el objetivo del segundo semestre: conseguir el cupo a la Copa Libertadores 2018 (por reclasificación está a 10 puntos).

César Pastrana, hombre de negocios, le vuelve apostar a un técnico uruguayo para salvar las papeletas y mantener a la hinchada tranquila luego de la frustración que produjo la salida de Costas. Santa Fe, necesita de cabezas frías que no malgasten lo abonado y en César encuentra un hombre que no se desespera, que tiene claro su modelo de negocio, que sabe lo que es dar vueltas olímpicas y que confía en los uruguayos.