Totti, el verdadero fútbol

10/2/2017

La capital italiana está repleta de gente con camiseta de la Roma. A donde miro veo a alguien con la 10. El Papa Francisco y Totti parecen ser los personajes preferidos por los romanos. Se ven imágenes de ellos por todos lados. La Roma acaba de ganar y todo es felicidad. Gran momento para entrar a cualquier sitio e intentar hablar de fútbol un rato.

En la TV está a punto de empezar otro partido, pero a pesar qué hay pantallas por todos lados, nadie parece estar muy pendiente. “Ponemos el partido sólo para esperar que pierda la Juventus, aunque es difícil que pase”, dice uno. “La diferencia es muy grande, siempre van a ganar. Y si van perdiendo, van a robar el partido”, opina otro. Me gusta la Juve, pero no lo puedo decir. El enemigo número en Roma es el bianconeri.

“Y cómo no lo vamos a odiar, si representa todo lo malo que está pasando en el fútbol” sentencia un señor de unos 70 años. Me dice que ha seguido el Calcio desde que era niño, pero que cada vez lo aburre más. “Me aburre porque desde el inicio sé que va a pasar. Los Agnelli son sinónimo de corrupción, por eso se fueron a la B, pero subieron a hacer lo mismo”. Me cuentan que siguen a la Roma porque la aman, pero saben que no hay competencia. “Si sacamos un buen jugador, se lo van a llevar. Todos se van, Pjanic, Cuadrado, Rincón, Higuaín. Al final, la Juve tiene el dinero y se los lleva a todo”. “Eso también es robar, es dinero sucio” me dice un joven de 25 que come pizza en la mesa de al lado.

La Juve golea y la desilusión se siente en el ambiente. Están felices por el triunfo de ‘la loba’, pero no ocultan la molestia por los goles de Dybala. “Cazzo, stronzo” y varias groserías más que no entendí, pero que me imagino lo que significan, gritan mientras la TV hace una toma de los jugadores de la Juve. “¿Y Buffon?, ¿Qué opinan de Buffon?”, pequeño silencio, como cuando se encuentran dos emociones opuestas, amor y odio por el 1 italiano. “Bueno, Buffon es símbolo de la selección, lo tenemos que amar. Su única mancha es pertenecer a la Juve” me responde mi amiga italiana mientras los demás asienten con la cabeza. La molestia es general, la Juve tiene más hinchas fuera de Italia que adentro, me dicen en la mesa.

Fútbol de un equipo, fútbol de un poderoso, fútbol que se vuelve aburrido. No es sólo en Italia, también pasa en Alemania, España o Francia. No hay igualdad y el hincha se está aburriendo. ¿Para qué ver al poderoso si siempre gana? ¿Para qué ver la liga local sí ya sabemos cómo va a terminar? ¿Para qué enamorarse de un jugador del equipo si al primer ofrecimiento se va? Ahora entiendo el culto a Totti. Lo respetan por quedarse, lo aman por defender siempre a su equipo, lo admiran por representar al verdadero fútbol. Ese que cada día parece estar desapareciendo.