¿Toda la culpa es de Yerry Mina?

05/14/2018

Escrito por: Sebastian Vargas

Para nadie es un secreto que la élite del fútbol es una trituradora constante de medianías. Le ha pasado a Benzema, Ronaldo, Ronaldinho e infinidad de jugadores que no rindan a un nivel por encima de ‘superior’. Quizá el único que se ha salvado de ello es Messi, pero no metamos extraterrestres en esta historia. Y lejos de justificar el rendimiento de Yerry Mina y compañía defensiva en campo del Levante, sí conviene hacer una salvedad en cuanto a la personalización de la crítica.

Las culpas jamás serán exclusivas de un individuo cuando hablamos de un deporte de conjunto. Lastimosamente, el dedo acusador solo apuntó a una persona en los diarios españoles. Y sin entrar en victimismos, no existe razón lógica para ‘corchar’ a Yerry y no hablar de los demás compañeros en la defensa. Porque fue Mina el que se vio aparatoso persiguiendo a Morales en el primer gol, pero a Jordi Alba no le criticó nadie por no seguir la diagonal de Boateng. O a Semedo por desparramarse en el segundo gol. O a Busquets por casi regalar el sexto del Levante.

Jorge ‘El Patrón’ Bermúdez (el de verdad, el que las vivió) posteó en su Twitter un análisis que vale la pena tomar en cuenta: “El fútbol se juega con los pies pero se siente en la cabeza. Hoy en la cabeza de Yerry Mina solo hay dudas, inseguridad y siente la falta de apoyo en esa institución”. Yo añadiría ‘en la prensa’ también, porque aunque no están obligados a protegerlo (ni a él ni a nadie), no existe hoy sector periodístico en España que trate por igual a los valores del Barça. Y eso sí es un error de praxis periodística.

Tampoco resulta creíble el argumento de “salió en todas las fotos de los goles”. Naturalmente su condición de central le obliga a intentar cerrar hasta el último instante. Si Vermaelen no salió en todas las fotos fue porque salió lesionado. Y Piqué tampoco pudo hacer mucho por evitar la goleada posterior.

Y Yerry tampoco debe blindarse. Está bien bajar de la nube que supone vivir en el Mundo Barça, sentir los golpes, ver cuánto puedes aguantar. No debe cerrarse a la posibilidad de aprender de esto, aunque tomando con pinzas las críticas.  No es su culpa la derrota, pero es su responsabilidad mejorar.