Tecnología para evitar la violencia en el fútbol II

04/2/2017

SEGUNDA ENTREGA 

(La primera entrega la puedes encontrar acá).

Todos hemos tenido acceso a un documento de identificación, el más conocido por todos es probablemente la cédula de ciudadanía (DNI en otros países); este es el único documento de identificación válido en Colombia para mayores de 18 años. La cédula cuenta con una serie de elementos que permiten la correcta identificación de su portador, asociando a esa persona un número único, personal e intransferible, el cual a su vez está vinculado a la huella dactilar del portador. Todos estos elementos se encuentran reunidos en una base de datos principal, la de la Registraduría Nacional del Estado Civil, siendo cualquier ciudadano mayor de 18 años fácilmente identificable, simplemente poniendo su huella en un sensor biométrico de huella conectado a esa base de datos.

Este tipo de lector no es un elemento de última tecnología, es un equipo ampliamente utilizado desde hace muchos años en controles de acceso, control de ingreso/salida en empresas o para validación de identidad; entonces ¿por qué es tan utópico pensar en su implementación para control de acceso en los estadios? Y antes de que se pueda plantear dilemas éticos al respecto, es importante mencionar que estamos sometidos al control de acceso día a día en nuestra cotidianidad: desde la tarjeta débito o crédito, la cual está asociada a nuestro número de cédula y al usarla es un control de ubicación indirecto; el carné del lugar de trabajo; nuestro smartphone cuyo código IMEI está declarado bajo el documento de identidad del propietario; la tarjeta cívica, en el caso de los usuarios del sistema de transporte en Medellín, la cual también es personal y vinculada al documento de identificación; o el simple registro al ingresar a la gran mayoría de edificios públicos o privados en las ciudades. Según todo eso ¿por qué si los estadios son foco de violencia y desórdenes, las autoridades siguen siendo reacias a tener controles tecnológicos en dichas instalaciones? Algunos detractores del control de acceso a los estadios argumentan el alto costo de ese tipo de soluciones, para no entrar mucho en detalle, debo mencionar que los estadios solo cuentan con cuatro o cinco puertas de ingreso por tribuna, esto es insignificante con la cantidad de controles de acceso multinivel con los que cuentan edificios como por ejemplo el edificio Inteligente de EPM. ¿Cuánto dinero pierde un equipo por tener cerrada una de sus tribunas populares durante algunas fechas por desórdenes de personas asociadas a las barras?

Una simple solución como es la implementación de un sistema usado hace décadas en empresas y edificios públicos y privados, puede ser la respuesta a los problemas de violencia que estigmatizan al fútbol, a los equipos y sus barras por culpa de pequeños círculos de personas fácilmente identificables; todo esto complementado con ayudas tecnológicas como carnetización, bases de datos particulares por equipo, cámaras con identificación facial (el estadio Atanasio Girardot cuenta con este sistema, pero la eficiencia del mismo se ve altamente disminuida al no tener claro quiénes son las personas que han ingresado a cada tribuna), detectores de metales en las puertas, todo esto vinculado en tiempo real a las autoridades. No son sistemas de óptima tecnología, son tecnologías de uso masivo y de costo razonable, solo hace falta un poco de voluntad por parte de autoridades, equipos e incluso las barras para erradicar del fútbol y sus entornos a quienes se encargan de dañar el más popular de los deportes a nivel mundial.

Si todo esto ayuda a alejar de los estadios a quienes sólo buscan imponer unos colores sin importar los medios o las consecuencias, las personas que de verdad aman el fútbol y a su equipo sabrán respetar las normas mínimas de comportamiento, para de esa manera poder arengar, alentar y cantar desde la tribuna sin temor alguno.

Juan Estebán Osorio [@Juanes_oz]