Suenan las alarmas en Madrid

09/22/2017
Oscar Pacheco

Escrito por: Oscar Pacheco

No soy tan radical como Shankly pero el fútbol es fundamental para mí; fanático desde que nací, luego fui hijo, estudiante, amigo y abogado. Mi vida gira en torno a un balón de fútbol, por eso @PaseAlVacio nació y creció.

Zinedine Zidane es una persona muy afortunada. Logró el sueño de muchos niños en el mundo, ser futbolista. Su carrera como jugador fue increíble, tanto por sus logros individuales y grupales, como por algunas situaciones que se hubieran podido evitar. Ahora, como director técnico del Real Madrid, ha sido eficaz a pesar de no haber logrado imponer una idea clara en su equipo.

Como jugador, fueron muchos los momentos memorables que tuvo Zidane: su doblete en la final del Mundo de 1998, donde se coronó campeón con Francia o el gol de volea al Bayer Leverkusen que le dio al Real Madrid su novena Liga de Campeones no se olvidan. También tuvo momentos bochornosos, ya que entre sus estadísticas menos favorables se encuentra la de ser uno de los tres jugadores con más tarjetas en la historia de los mundiales (seis) y dos de ellas, fueron causal de expulsión (roja directa); una, por falta descalificadora frente a Arabia Saudita en fase de grupos en 1998 y la otra, en el inolvidable cabezazo a Marco Materazzi en la final de Alemania 2006, en el partido que marcó su despedida como jugador de fútbol profesional.

Como director técnico llegó al Real Madrid a apagar el incendio causado por Rafa Benítez, una apuesta al mejor estilo de lo que hicieron en Barcelona con Pep Guardiola. Respecto a los resultados, todo espectacular. A los pocos meses de su llegada levantó la undécima Champions del Madrid, después ganó la Supercopa de Europa y cerró el 2016 con el Mundial de Clubes. En 2017 ganó la Liga de España y la Champions League, la Supercopa de Europa y de España (esta última con una nota de sobresaliente por el desempeño de sus dirigidos y el único dato negativo fue la sanción de cinco partidos que recibió Cristiano  por empujar al árbitro). Hasta ese momento todo era perfecto, salidas renombradas como las de Álvaro Morata y James Rodríguez parecían simples anécdotas. Nadie extrañaba a los dos jugadores y parecía que el buen juego llegaba a los dirigidos por el francés.

En Liga debutó con victoria ante el Deportivo, luego empató como local ante Levante y Valencia, ganó en su visita a San Sebastián (a la Real Sociedad) y perdió ante el Betis en el Bernabéu en un partido terrorífico que hizo saltar todas las alarmas. En el año y medio anterior las alarmas no sonaban porque ese tipo de partidos los ganaba el Madrid por individualidades, normalmente de Cristiano o Sergio Ramos, o por el aporte de Morata o James que se convirtieron en los líderes de ese equipo alternativo, que respondió de la mejor manera cuando tuvieron su oportunidad en la Liga anterior.

Es aquí, donde llega la parte oscura de Zidane como técnico. Lo primero es ¿a qué juega el Real Madrid del francés?, ¿Cuál es su idea de juego o su aporte desde el banquillo? Ante el Betis, por ejemplo, fue abrir las bandas y tirar centros una y otra vez y después de los cambios, un desorden impresionante, que derivó en baile y gol visitante. A pesar de los títulos, de los más de 70 partidos seguidos anotando, siempre ha quedado la sensación que con la calidad de jugadores que dirige Zidane, el equipo debería enfrentar todos los partidos con un libreto mejor adaptado.

Zidane no hizo un poco más por quedarse con dos jugadores que podían darle ese plus en condiciones como las de Levante, Valencia o Betis y prefirió seguir con planteamientos donde Bale y Benzema son intocables y no eficaces. Isco y Asensio deslumbran muchas veces, pero en momentos determinantes Morata y James fueron vitales para ganar la Liga con muchos menos minutos que los jugadores habituales

Son 7 puntos de diferencia con el Barcelona en 5 fechas, tres partidos de local sin victorias, y los nuevos jugadores, esos que llegaron a suplir a los que se fueron, casi no han participado y toca forzar a Casemiro, Kroos, Modric o Bale, al haberse quedado sin recambios de garantía. Hay muchas razones para creer que el bache pasará y podrá meterse en la lucha por la liga, pero ese Madrid opaco, intermitente y sin ideas, ha sido una constante en la era Zidane, sólo que antes tenía más variables por la calidad de los jugadores que dejó ir y que hoy el Bernabéu parece extrañar.