Sinceridad

03/27/2017

Hace ocho días hablábamos de la terquedad de Gustavo al mantener su esquema táctico. Pero su postura le duró hasta la rueda de prensa, en la que dijo “No creo que por este resultado vayamos a cambiar la línea de 3”; para luego ser autocrítico, reflexionar, y como un buen técnico: reinventarse y ser sincero consigo mismo.

El año pasado Costas recibió un equipo desconfiado, triste y apagado. El club cardenal bajo el mando de Alexis García había echado por la borda todo lo logrado en un proceso ganador que empezó en 2012 con el profesor Wilson Gutiérrez. Costas trató de jugar de forma ofensiva en su llegada, jugando con 4 defensas y 2 delanteros, pero el equipo era muy liviano, no atacaba ni defendía; no cortaba, ni prestaba las tijeras. Entonces decidió reinventarse y buscando variantes encontró en la línea de 3 el salvavidas que andaba buscando. Con ese esquema fue campeón de Colombia por segunda vez.

Este año ya con un plantel totalmente nuevo siguió basando su juego en la línea de 3, pero esta vez el resultado no fue el esperado. Cambió para enfrentar a Millonarios y el equipo tuvo más fútbol, más juego y mantuvo la fortaleza defensiva que lo ha caracterizado. Hoy Costas cuenta con un lateral izquierdo como Dayron Mosquera (si las lesiones lo respetaran sería titular siempre), quien es el que más seguridad da defendiendo, hace el ida y vuelta, y sí bien no es tan importante arriba como Balanta o Borja, también ayuda en función ofensiva; un lateral derecho como Roa, quien tiene mucha más salida y sin la responsabilidad de hacer recorridos tan largos puede ser una buena variante por fuera; y centrales para rotar en los dos torneos.

Además a Santa Fe se le pedía que tuviera reacción luego de ir abajo en el marcador, no conseguía remontar desde el 27 de noviembre ante Medellin (1 a 2 en el Atanasio Girardot), y este fin de semana lo logró. El equipo tuvo en Baldomero y Gordillo, los bastiones necesarios para destruir la generación de juego de Millos, y en Gómez y Arango, la creatividad para dibujar jugadas de fantasía. Arriba Stracqualursi fue una fiera y con más compañía se lo pudo ver en toda su dimensión (faltó el gol, pero ya llegará). Valencia fue el único que desentonó, pero con la continuidad se espera que logre contagiarse del buen nivel de sus compañeros para hacer de este Santa Fe más desequilibrante arriba.

Costas fue reflexivo, dejo de lado su ego, (no porque sea egocéntrico en particular, sino porque todos los técnicos lo son en general), y cambió para darle otra cara a Santa Fe. Fue sincero y ahora tiene las herramientas y el respaldo de la hinchada para seguir haciendo de este club un equipo lleno de confianza, alegre y encendido.