Sin ayudas, ¡es posible!

03/16/2017

Mucho se ha comentado y discutido acerca de la remontada del Barcelona de España al París Saint Germain francés. Denis Aytekin, árbitro alemán que pitó dicho partido, ayudó al equipo catalán a ganar: evitó 2 expulsiones (Mascherano y Suarez), pitó un penal inexistente y adicionó demasiado tiempo al final del partido. Les hizo el milagro. Sus acciones dejaron en entredicho el triunfo y pase a siguiente ronda de los blaugranas.

Pero dos equipos, especialmente uno de ellos, nos demostraron que las remontadas no necesitan la sombra del arbitraje. Leicester logró ganar el partido de vuelta ante el Sevilla. Los de Sampaoli obtuvieron un triunfo por 2-1 en la ida, pero en la vuelta fueron derrotados 2-0 por los muchachos del club inglés. El equipo andaluz no aprovechó las oportunidades que tuvo. N’Zonzi  falló un penalti que le habían cometieron a Vitolo. Así el Sevilla sucumbió ante un Leicester que se ganó un lugar en la historia de Europa al clasificar a los cuartos de final de la Champions League como debutante en la competición.

La otra hazaña digna de admirar la realizó el Mónaco. Luego de haber perdido 5-3 en Inglaterra contra el Manchester City de Guardiola, ganó 3-1 en el partido de vuelta jugado en el estadio Louis II. Falcao, una de sus estrellas, no pudo jugar porque quedó resentido de un golpe del fin de semana. El equipo del Principado obtuvo el pase a la siguiente ronda sin dejar dudas o inquietudes acerca de cómo lo consiguió. No hubo ayudas. No se pueden cuestionar las decisiones del árbitro. De esta manera y aunque muchos podemos admirar el coraje que tuvieron los jugadores del Barcelona en el partido del Camp Nou, admiraremos más el de los futbolistas del Mónaco o Leicester, que no necesitaron simular faltas inexistentes, recurrir a infracciones (no sancionadas) sobre el área propia o aprovechar excesivos minutos de adicción.

El fútbol no deja de sorprender a los amantes de este deporte. Dejando de lado los ‘favores arbitrales’, todos los partidos de esta fase de Champions League demostraron que cuando un equipo quiere, puede y que nada está seguro hasta que se da el pitazo final.