Respeto por los actores principales

02/9/2018

Hace unos años, en el mundo del fútbol, lo más relevante eran los jugadores y los hinchas, ni siquiera los propios directores técnicos eran tan importantes; ellos mantenían sus puestos por la creencia en los procesos. En algún momento, todo cambió, gracias a la mayor intervención de unos personajes que se han ido haciendo importantes en  las instituciones: los dirigentes.

Estos señores que se sientan en el palco a tomar decisiones, beber whisky e intercambiar opiniones con los del equipo rival, se han empezado a sentir esenciales en el mundo del fútbol. Esa intervención ha desembocado en que ya no haya procesos, que se piense en la inmediatez de los resultados (y del dinero). Ellos se creen fundamentales en un equipo, pero muchos ni siquiera tienen la preparación para ocupar los puestos dirigenciales en los clubes de fútbol. Llegan más por amiguismos que por méritos propios.

En días pasados sonó mucho el nombre de Macnelly Torres en Medellin y Bogotá. Él anunció que se iba porque un dirigente (desconocido para muchos hinchas) le había dicho que llevara ofertas al club porque no se contaba con él, cuando ya estaba por terminar la pretemporada. ¿En serio hay un dirigente que se le pueda acercar a un ídolo de su equipo a decirle que busque un equipo que ponga plata por él para poder irse? Se podría pensar que era mejor mandar a un dirigente para que tratara de convencerlo de quedarse por lo mucho que le ha aportado a su equipo. Macnelly es uno de los grandes referentes de la institución.

El papel de protagonistas que han asumido los dirigentes, los hace cometer muchos errores. Quienes juegan deben ser valorados porque son los que ponen el pecho por el escudo, son los actores principales. Esos que se arriesgan todos los días por defender los colores son quienes más merecen admiración y respeto, no aquellos señores que con ínfulas de estrellas, se sienten con el derecho de maltratar la imagen de los que los han dejado todo en la cancha.