Regateando la dictadura

07/5/2017
Andrés Aranguren

Escrito por: Andrés Aranguren

Carlos Cazsely era la figura mediática de su época. Con los cortos podía agarrar el balón desde mitad de cancha y regatear rivales o ganar en el área chica, para mandar a guardar el balón a pesar de su baja estatura (1,72). De pantalón cantaba, hacía comerciales, obras de teatro, películas y hasta luchaba contra de la dictadura de Pinochet.

El hombre de bigote lo hacía todo bien dentro y fuera de la cancha. Con Colo Colo ganó 8 títulos locales y llegó a la final de la Copa Libertadores. Con la selección chilena marcó 29 goles, participó de dos mundiales y fue subcampeón de América. En 1973 fue vendido al fútbol europeo, Levante y Español se deleitaron con su talento. Con las medias escurridas, Cazsely siempre tenía un truco. Podía desenfundar un bombazo desde la puerta del área o engañar y definir con suavidad a pocos metros de la línea de meta. Era dueño de toda la cancha e hizo goles de todos los colores.

‘El chino’, como apodaban a Caszely, tuvo la osadía de plantarle cara a la violencia, la muerte, la tragedia, la tortura y la represión. En el edificio Diego Portales (hoy Centro Cultural Gabriela Mistral), los militares despedían al seleccionado nacional. Sus compañeros de ‘La Roja’ estaban formados a su lado y uno a uno le daban la mano al dictador que les entregaba la bandera chilena con el objetivo de ondearla en el mundial de Alemania 1974.

Cuando Pinochet, de uniforme militar, aspecto rudo, gafas negras y gorra, se acercaba a Carlos, éste evadió al presidente. Así como esquivaba las patadas de los rivales, tuvo las agallas de huirle al asesino. En posición erguida guardó sus manos atrás y le negó el saludo. Pinochet, sorprendido, continuó saludando al resto de la delegación. Un acto de gallardía que pasó a la historia como su primera muestra de resistencia ante el atroz gobierno militar. “Yo dije no a la dictadura a todo nivel”, dice Caszely en el programa ‘Los Rebeldes del fútbol’ grabado en 2012 y dirigido por el exfutbolista francés Eric Cantona.

Orgulloso de sus ideales en 1980 fue el único deportista que participó en la campaña por el ‘NO’. El plebiscito de aquel año preguntaba a los chilenos si querían la continuidad de Pinochet. Cazsely, de cabello negro rizado e inconfundible bigote, grabó un comercial junto a su mamá torturada y golpeada por los militares. Ese spot sirvió, según él, para que el 7% de los indecisos votaran por la vuelta a la democracia.

En la Casa de la Moneda, la misma que Pinochet bombardeo en 1973 y en la que mató cobardemente a Salvador Allende, se volvieron a encontrar en 1985. Ya sin el militar en el poder se saludaron, intercambiaron un par de palabras y cuando el exdictador, de imagen maltrecha en el exterior, quiso tomarse una foto con el carismático jugador, éste se hizo el desentendido y la imagen no existe. Caszely era un regateador en la cancha y en la vida.