Preocupación

06/16/2016

Las escenas que llegan desde Francia deberían preocupar. Las imágenes de hinchas cantando juntos, celebrando, bailando y apoyando a sus equipos se empezaron a cambiar por las de batallas campales, enfrentamientos violentos, peleas con objetos y sangre, mucha sangre. Francia se alarmó con la organización y violencia de las peleas entre hinchas, especialmente porque sus principales protagonistas son los rusos y allí se celebrará el siguiente mundial de fútbol. No es un tema menor saber que muchos aficionados viajarán a presenciar la mayor fiesta del fútbol y se arriesgarán a pasar por momentos como los vistos en las calles de varias ciudades francesas.

Y es que deberíamos preocuparnos porque el tema de la violencia y xenofobia en Rusia no es un secreto. Ya para muchos turistas ir de paseo a Rusia (tuve la oportunidad de experimentarlo en carne propia) se ha vuelto un problema y ha terminado en interminables carreras para esquivar una pelea o evitar una golpiza. También cabe analizar los grandes problemas de racismo presentados en los estadios rusos y los grandes problemas que han tenido jugadores latinos y de raza negra. Básicamente no ser rubio y no tener ojos claros lo pueden volver a uno un objetivo.

El alto consumo de alcohol mezclado con una mentalidad violenta son el cóctel perfecto para empezar a pensar desde ya en las estrategias para proteger a los aficionados que decidan ir al Mundial. Lo visto hasta ahora en Francia ha dejado en evidencia la prioridad de estos grupos violentos: reclamar el trono europeo como los más violentos, destronar a los temidos Holligans y consolidarse como las barras más poderosas del viejo continente. Los vídeos mostrados en la prensa internacional de sus entrenamientos y sus métodos de pelea, de verdad, son para asustarse.

En la cultura rusa, la pelea y la resolución violenta de sus conflictos es algo normal y del día a día. Basta con escuchar a los dirigentes de la Federación Rusa de Futbol y de otras personalidades interrogadas por el caso para darse cuenta de la aprobación a estos métodos. Así como en varios países de Latinoamérica, estos grupos de barras también son utilizados por partidos políticos como fuerzas de choque y por criminales para expandir sus negocios, por eso la preocupación debe ser grande. Es un problema que va más allá del fútbol pero que desafortunadamente lo usa como medio de exposición.

Hay que ver cómo logra la polaca francesa controlar a estos hinchas y hay que esperar que tanto la FIFA como Rusia se comprometan a generar estrategias que garanticen seguridad y buen comportamiento en los estadios y sus alrededores. No me extrañaría pensar en un Fan Fest, como el de Río de Janeiro, atacado por estas personas y manchando una de las mejores fiestas del mundo.

Ojalá esto no quede como un tema aislado y la FIFA de verdad se preocupe por el tema.