Paulo ‘El gladiador’ Dybala

04/10/2017

Boleslaw Dybala tuvo que salir corriendo de Polonia luego de la segunda guerra mundial. Su destino fue una de las tierras más fértiles del mundo. Argentina se convirtió en la casa de sus hijos y en el potrero de uno de sus nietos más adelantados: Paulo.

En Laguna Larga, una pequeña población de Córdoba, se asentaron Alfonso (hijo de Boleslaw) y Alicia Dybala para administrar un puesto de quiniela. El padre soñaba con que alguno de sus tres hijos, Gustavo, Mariano o Paulo, se convirtiera en futbolista y como si la suerte estuviera echada el menor le dio esa satisfacción. Paulo comenzó jugando en su pueblo, pero su talento lo iba a llevar más lejos. Primero fue ojeado por Instituto de Córdoba, uno de los clubes más grandes de la provincia. Pero el apegó familiar le impidió mandarse a la pensión y su padre se convirtió en el ‘sponsor’ principal de su carrera: manejaba todos los días 55 kms. que separaban el retoño familiar del sitio de entrenamiento.

La vida, tan fastidiosa y difícil a veces, le quitó a Paulo su exigente acompañante; cuando tenía 15 años papá Alfonso falleció y todo se hizo más complicado. La tristeza lo hizo alejarse de Instituto y de la capital. Siguió entrenando en su pueblo, pero a un nivel de exigencia mucho menor. Sus hermanos se convirtieron en el apoyo que el pequeño necesitaba e Instituto en el club que fue a buscarlo una y otra vez hasta que lo convencieron de volver. Paulo, apenas un pibe, confiesa ahora que eso lo hizo más por su padre, que por él. Su viejo le mandaba las fuerzas para seguir, el talento era innato.

En Instituto brilló y lloró. Hizo una gran campaña, pero el ascenso se le escapó al final y con ello la oportunidad de jugar en la primera división argentina. Europa, la tierra de su abuelo, lo llamó y el Palermo de Italia se iba a convertir en su nueva casa. Allá se adaptó, allá se terminó de formar y con esfuerzo y sacrificio se ganó la dorsal 9, la admiración de los hinchas y el interés de los grandes clubes de Europa.

Juventus fichó al ‘pie de ángel’ y en Turin se convirtió en un ‘gladiador’. Una temporada y 23 goles hicieron olvidar a Tevéz, a Pirlo, a Vidal, a la última gran camada del equipo rayado. Ahora Paulo, que debutó con Argentina el 13 de octubre de 2015, sueña con convertir un gol con su selección y más que nunca se ha convertido en la esperanza de toda una nación que se resigna a quedarse sin mundial porque en Argentina se pueden quedar sin cualquier cosa, menos sin fútbol, menos sin mundial.

‘El gladiador’ Dybala, tiene cosas de Córdoba, de Argentina. La picardía, la alegría, la pasión las trae de Argentina. Pero ‘El gladiador’ también tiene cosas de Europa. La gallardía, la fuerza, la serenidad. Elegido para cambiar la suerte de Argentina, el ‘chico de la pensión’ también se convierte en la esperanza de la Juventus para conquistar Europa.