Opiniones libreteadas

11/27/2017

Quise darle la oportunidad al periodismo nuevo, a la nueva generación, a los formadores de opinión del futuro. Me vi ‘Saque Largo’, desde el principio hasta el fin. Vi lo que hoy llaman periodismo de entretenimiento y confirmé un gran miedo que tengo como hincha del fútbol: a los nuevos periodistas deportivos no les importa el análisis del deporte; a la nueva generación no le interesa en lo más mínimo hablar de fútbol. Lo que interesa es ser tendencia en Twitter, vender clicks, crear polémica.

Lo primero que me llamó la atención de este show, fue la falta de respeto entre los panelistas. No me parece serio salir a un programa con el celular en la mano y estar más pendiente de lo que dicen en sus redes sociales que del compañero de debate. No puede ser que salgan a hablar, a formar opinión, a dirigirte a tu audiencia con los ojos puestos en cuantos RTs te dieron. Es cierto que la gente necesita participar y que hoy en día los televidentes buscamos ser escuchados, pero no es justo que mientras das tu opinión, tus contertulios estén con los ojos en sus celulares. Desde ahí siente uno que el debate, empieza a perder seriedad. Eso sin contar las incontables salidas y entradas de ser de Andrea Guerrero.

Lo segundo que más me sorprendió es la calidad del debate. Pareciera que la orden de producción es generar polémica. No importa cómo, no importa que se diga, lo que importa es que genere  movimiento en redes (ya que en rating no lo han logrado) y que pongan a hablar a la gente. Por eso es normal escuchar las barbaridades con las que salen Guerrero, Bermúdez y Arce. Me atrevo a decir barbaridades por qué siento que ellos son mejores que lo que muestran. En muchos otros espacios podemos ver la verdadera calidad de sus panelistas. Incomparable son el Arce de Caracol y el de WIN, el Cadavid de Saque Largo y el que transmite partidos. ¿Opiniones libreteadas? Me atrevería a decir que sí.

Ese día mis oídos no podían creer lo que escuchaban. Riquelme, Raúl y Kroos eran catalogados como jugadores sobrevalorados. El argumento para decir eso del primero era que no había hecho nada en Europa y que dividía vestuarios. No se habló sobre sus inmensas capacidades técnicas y de su magia con el balón. Luego, del segundo, escuche que nunca ganó nada con España y que por eso era sobrevalorado. De nada sirve su capacidad de definición y los goles marcados en el Real Madrid. Y por último, se trató de sobrevalorado al titular indiscutible del mejor Bayern (campeon de UCL) de los últimos tiempos, del Madrid bicampeon de Europa y de la Alemania campeona mundial. Así era el nivel del debate.

Sentí pena por el ejercicio del periodismo. Entendí que esto en vez de ponerse mejor, va cada vez convirtiéndose en algo más malo. Por fin entendí porque hay tantos exjugadores en los programas y entendí que hoy, es más fácil encontrar análisis en cuentas de Twitter manejadas por personas del común, que encontrarlo en los nuevos periodistas. Entendí que mientras lo único que importe sea vender, veremos más Andreas Guerrero opinando sin pensar, más Arces buscando movimiento de redes y más Cadavides buscando polémicas; que análisis serios de el deporte que amamos.

El fútbol se entiende mejor de la mano de todos esos anónimos de las redes sociales que sacrifican su tiempo, su dinero y muchas cosas más por tenernos informados, por darnos un análisis serio y certero. No les importa generar polémicas, pero si debates. Ayer decidí que nunca más seguiré estos shows mediáticos y seguiré feliz debatiendo con todos lo que SÍ queremos que la información futbolística sea acorde a la importancia del mismo.