El nuevo Pep

03/16/2017

Guardiola ha sido uno de los técnicos más mediáticos de la última década. Su paso por Barcelona plagado de éxitos lo encumbró como el mejor D.T. del planeta y lo llevó al banquillo del todopoderoso Bayern Múnich.

La estadía en Baviera fue agridulce. Dominio absoluto en la Bundesliga, pero deuda importante en Champions League: llegó hasta las semifinales en tres ocasiones y cayó eliminado ante Real Madrid (2014), Barcelona (2015) y Atlético de Madrid (2016). Después de su aventura alemana, todos querían ver a Pep en la Premier League, liga que para muchos es la más competitiva del mundo.

Llegó a Manchester a dirigir al City y en lo que va de temporada se ha visto al peor Guardiola de todos los tiempos. Un D.T. inconforme con sus jugadores y que a pesar de iniciar la temporada con un equipo entregado 100% a la causa, se ha diluido a lo largo de los partidos importantes, tanto así que equipos con menor presupuesto y menos galones como el Mónaco, le han pintado la cara en todos los sentidos.

Pep ha sido un gran entrenador, de eso no hay duda, pero en Inglaterra ha demostrado varias de sus debilidades. En lo personal, su incapacidad de gestionar personalidades que discrepan con su opinión y no respetar las jerarquías del vestuario; en lo táctico, su poca versatilidad para adaptarse a jugar de otra forma para aprovechar al máximo las cualidades de sus jugadores.

Las inversiones del pasado verano en jugadores ascendieron a 213M€: Stones costó 55,6 millones, Sané salió por 50, Gabriel Jesús llegó a cambio de 32, por Gündogan pagaron 27 y por Nolito, y Bravo tocó desembolsar 18 millones por cada uno; pero su equipo parece estar hundido en un punto donde ni siquiera sus propios jugadores se ven motivados.

Su mala relación con Agüero o Yaya Toure, sus equivocaciones en los fichajes de Nolito y Bravo, parecen dejar contra las cuerdas al técnico catalán, que no cuenta con escuderos dentro del vestuario del Etihad Stadium. No tiene ningún apoyo para la construcción del proyecto y esta temporada en Inglaterra más que un desafío, puede terminar como toda una pesadilla.

Guardiola llegó al país británico a imponer un estilo, pero se encuentra lejos de revertir lo mostrado por Conte y su imparable Chelsea. En Inglaterra se espera más de Pep, y si bien en los últimos años los equipos de la Premier han hecho más papelones que buenas actuaciones en Europa, se lo trajo al City con la intención de fortalecer su proyección internacional y superar lo hecho por sus predecesores.