Mutación

02/19/2013

Cuando alguien nace con Génesis de Alejandría, los ojos son de color azul o gris en el nacimiento. Después de seis meses, los ojos comienzan a cambiar de su color original al púrpura, este proceso dura seis meses. Durante la pubertad, se profundiza el color a morado oscuro, un púrpura real o un azul violeta y se mantiene de esa manera; esta situación, no afecta a la vista de la persona.

Hace un tiempo un buen amigo twittero me pregunto en que posición estaba jugando Wayne Rooney, a lo que le respondí que de volante, que la ausencia de mediocampistas de jerarquía y la constante búsqueda de Ferguson por un hombre decisivo en la mitad, han hecho que el jugador se sacrifique dejando de lado los gritos de gol por el trabajo táctico.  Hasta hace poco, nos encontrábamos con un Rooney que mejoró en todas las facetas del juego y se consolidó como el mejor futbolista de la Premier, pero ha venido perdiendo créditos en una zona donde ahora el hombre más temible es Robín Van Persie.

Muchos creen que el fichaje del holandés ha enviado a Rooney a la zona medular pero no es tan así;  el hombre de Croxteth sigue jugando bien pero no tanto como acostumbraba, tiene 27 años y lleva diez en la élite jugándolo absolutamente todo, acosado por las lesiones y sin dejar de hacerle caso a su técnico.  Aunque a estas alturas del paseo, no podemos desconocer que el nivel del holandés sí repercute en la posición actual de Rooney quien se ha visto obligado a jugar por detrás del delantero centro y si le agregamos la presión de Kagawa por un puesto en el once titular, termina convirtiendo a Wayne en un desplazado a la banda, relegándole a labores más destructivas que talentosas.

Pero en este cambio también ha tenido mucho que ver Sir Alex Ferguson; esta semana The Guardian publicaba un análisis muy detallado de cómo han ido variando las tácticas del técnico escocés en los duelos europeos, partiendo de una búsqueda constante por la victoria, pasando a jugar con uno más que el contrario y decantándose finalmente por una labor más de contención que por la búsqueda del arco rival, en un claro planteamiento por menos delanteros y mas preocupación por el contrario en una variación que no favorece mucho al hombre del seleccionado inglés.

Ahora falta el segundo round de esta historia.  Esperemos que Ferguson no castre más al potecon y le dé la oportunidad de enseñar su talento hacia adelante para que deje de perseguir contrarios.  Ojala el United entienda la necesidad de jugarse el partido en su casa, de saber lo peligroso que puede ser el merengue y trace una estrategia más agresiva con el convencimiento que la otra ronda se puede conseguir más allá de las especulaciones o los lanzamientos desde el punto penal.

No todas las mutaciones son negativas.  La de los ojos pasa más por una cuestión de naturaleza, la del United y su estrella pasa más por necesidades del servicio pero como añoramos al hombre que nos deleitaba en el Everton. Como pasa el tiempo y como nos cambia.  Tanto el tiempo como las decisiones.