Mucho sufrimiento, poco juego

04/11/2017

Imposible olvidar el doblete de Zinedine Zidane en la final que Francia le ganó a Brasil en su Mundial o el gol en la final al Bayer Leverkusen que le dio la novena Copa de Europa al Real Madrid. Goles inolvidable que metieron al francés en el Olimpo de los más grandes futbolistas de la historia y hasta considero que se encuentra entre los 10 mejores, acompañado de artistas como Pelé, Maradona, Di Stefano, Cruyff o Ronaldo. Es necesaria esta introducción para que quede claro que no hay nada en su contra y que se trata de un análisis objetivo, sin pasiones por ser colombiano y su relación con James Rodríguez.

El francés llegó al banquillo del Real Madrid luego del error de Florentino Perez de imponer a Rafa Benítez  en un vestuario feliz con Carlo Ancelotti. La relación entre el DT y la plantilla era insostenible y empezando el 2016 le tocó cambiar de rumbo y traer al francés en una jugada al mejor estilo Guardiola en el Barcelona. La historia de su primer semestre como técnico de un equipo gigante se superó con un sobresaliente: campeón de Champions, victoria en el Camp Nou, y el aficionado feliz, llegaron los resultados, que en ese momento era lo importante porque a su llegada todo era caos y confusión.

Una nueva temporada, un amplio invicto, segundo en su grupo de Champions y eliminado de la Copa del Rey. Pero surge una pregunta: ¿a qué juega el Real Madrid de Zinedine Zidane? Sin apurarme, la respuesta es: a nada. ¿Por qué? Porque Zidane lo quiere así, prefiere depender de las individualidades que darle a sus jugadores ideas tácticas claras que lleven a su plantilla a jugar de una forma sólida.

En uno de los mejores partidos del Real Madrid en la era Zidane, todo iba bien hasta que el técnico decidió hacer los cambios y le regaló el terreno y el balón al Atlético de Simeone, que le dio buen uso y se llevó un gran empate del Bernabéu y que de no ser por la sorpresiva derrota del Barcelona en Málaga, habría puesto en una situación realmente incomoda al Madrid en la búsqueda de la Liga.

No se trata de si Zidane mete o no a James, se trata de que el francés se ha casado con un 4-3-3 que genera poco peligro y en el que Bale, Cristiano y Benzema no han encontrado su lugar. Parece que siempre sobra uno, mientras Isco, James o Asensio esperan una oportunidad en el banquillo que siempre llega de a poquitos. Parece que el técnico no viera que con un 4-4-2 o un 4-1-3-2 podría encontrar variantes y mejor juego, todo pasa por insistir en su idea y mantener una fórmula que da resultados pero que genera demasiados inconvenientes.

Muchos dirán que son ganas de fastidiar, pero el Real Madrid es más lo que sufre que lo que juega, son demasiados minutos en la temporada dependiendo de la aparición de las figuras que de sentirse superior a sus rivales. Y ojo, se viene lo más duro de la temporada y ahora es cuando necesita tener variantes, las falencias defensivas que tuvo contra equipos como el Leganés, las puede pagar muy caras a la hora de enfrentar al Bayern de Múnich.