Marranos, gallinas y poco fútbol

10/29/2012

Las canchas del fútbol argentino cada vez se ven más llenas de animales. La fechas pasada fueron gallinas con camisa de River, hoy un marrano inflable con la camisa de Boca y además Lunati, regalando un penal en fuera de juego, pero de eso hablaremos adelante.

No se acababan de acomodar los hinchas y llegó el primer gol millonario, lo que inmediatamente abrió el partido, sino fuera por el gol de Ponzio y el grandísimo error de Orión, el partido hubiera sido aburrido desde los primeros minutos.

Boca intentaba jugar,  River no lo dejaba, y la solución fue la pierna brava, dos fuertes entradas dejaban tendidos a Martín Aguirre y Ramiro Funes Mori antes de los 15 minutos de la primera parte. El millonario manejaba el partido a su antojo y así como el cigarro de Falcioni el primer tiempo se iba consumiendo hasta llegar al final.

Falcioni necesitaba más de 15 minutos de entretiempo para recomponer a Boca y así fue, el equipo saltó al campo 17 minutos después del final del primer tiempo y Julio César fue expulsado. Pero parece que valió la pena, no parecía el mismo Boca, presionaba, corría, y parecía haberse cambiado los papeles en el Monumental.

Pero este segundo tiempo no corrió con la suerte del primero, el gol no llegó en los primeros minutos y tampoco el espectáculo. Un duelo de gigantes pero sin estrellas, o tal vez sí pero ya sin brillo como Schiavi y Trezeguet, el día no estaba para reyes ni para Julio César ni para David.

Pero cuando parecía que el partido caía en un bache, lejos de aquellas épocas de Francescoli o  Maradona, apareció Rodrigo Mora, la mejor cara de este pálido pero mejorado River respecto a fechas anteriores.

Cuando todo era fiesta millonaria, apareció un animal, Lunati sanciona un penal inexistente para Boca que cambia por gol Santiago Silva. Pero River no bajó los brazos y siguió buscando la victoria, en una de esas búsquedas de gol, Trezeguet sin dejar de lado la envidia remata al arco teniendo opción de pase y ahí surge la contra para que Erviti sentencie el empate y deje el duelo de reyes a favor de Julio César. Al final 4 goles, poco fútbol y muchos animales en la cancha.

Miguel Angel Cantillo.