Límites

09/12/2017

El fútbol internacional está descontrolado. Fichajes de jugadores que superan los 100 millones de euros ponen en jaque la ‘igualdad’ del deporte rey. Un mercado sin restricciones ni control se puede inflar en cualquier momento y dejar a los más pobres sin la posibilidad de entrar en él.

La FIFA y las federaciones afiliadas tienen que empezar a regular el mercado de fichajes en el fútbol o el espectáculo se va a acabar. Lo que hace al deporte rey tan especial es que dentro del campo no hay diferencias y cualquiera le puede ganar a cualquiera, pero con la situación actual esa esencia se puede perder y el juego va a quedar supremamente inclinado a favor de los más ricos.

En el deporte siempre han existido los ricos y los pobres, pero entre más cortas sean estas brechas más posibilidades de obtener un espectáculo atractivo. Con torneos desiguales en los cuales uno o dos equipos monopolizan los títulos, el juego se hace aburrido, las ventas de entradas bajan; y los equipos pobres tienden a entrar en crisis por su baja posibilidad de triunfo, la poca renovación de su hinchada (basada muchas veces en la cantidad de títulos del equipo en la actualidad) y las tribunas de sus estadios vacías.

Los dirigentes tienen que actuar rápido y tomar como ejemplo las ligas deportivas de los Estados Unidos (liberales en el discurso, pero conservadoras en la práctica), poner topes salariales por equipo y por jugador, y eliminar las cláusulas de rescisión. Que un equipo no pueda acumular muchas figuras, sino que muchos equipos tengan una estrella (un jugador ‘franquicia’). Que al no poder fichar por mucho dinero inyecten presupuesto en sus divisiones menores. Que el dinero que entre al fútbol sea para beneficiar las bases, para mejorar el juego, para potenciar jóvenes figuras y no para llenar los bolsillos de empresarios y futbolistas extremadamente ricos.