Los límites de la tecnología en el fútbol

04/14/2017
PaseAlVacio

Escrito por: PaseAlVacio

En los últimos años, son muchos los escándalos arbitrales que hemos tenido que presenciar. El de Stamford Bridge protagonizado por el Barcelona contra el Chelsea, el gol de Lampard en el mundial de Alemania, la reciente eliminación del PSG, entre muchos otros. Gracias a estas situaciones, la comunidad del fútbol ha logrado imponer algunas soluciones tecnológicas que disminuyen la probabilidad de que los errores de un juez influyan significativamente en el juego. Sin embargo, el llenar de tecnología un espectáculo tan humano como el fútbol puede afectar dramáticamente la forma de concebir y disfrutar este hermoso deporte.

Una de las implementaciones tecnológicas que más ha cogido fuerza es el famoso ojo de halcón, que consiste en instalar cámaras debajo de los arcos para ver si el balón pasó en su totalidad la línea de gol. Aunque en la actualidad no hay muchas ligas que la usen, la Premier League y el Mundial de Brasil 2014 demostraron que esta tecnología puede ser una gran ayuda para disminuir las injusticias en el fútbol. Además, el ojo del halcón no influye significativamente en el desarrollo de un partido, sólo se activa si hay una jugada en donde el árbitro no pueda determinar si el balón pasó la línea. Esto, evidentemente, no ocurre muchas veces en un juego, lo que hace que esta herramienta pase desapercibida la mayor parte del tiempo.

Adicionalmente, han surgido diferentes ideas para hacer del fútbol un deporte más tecnológico. Por ejemplo, en el Mundial de Clubes, disputado el pasado diciembre en Japón, se implementó por primera vez el video assistant referee para que los árbitros pudieran ver la repetición de algunas jugadas. Este sistema se complementaba con una serie de personas que veían el partido y le avisaban al árbitro cuando consideraran que había cometido un error puntual. Posterior a esto, el juez debía parar el partido, dirigirse a las pantallas seleccionadas, ver la repetición de la jugada polémica y tomar una decisión.

Este sistema se puso a prueba en algunas jugadas en los partidos de Nacional y Real Madrid. En el primero, la ayuda se usó para repetir una acción que terminó en un penalti a favor del Kashima Antlers, que, a mí parecer, nunca existió y que además precedió a un fuera del lugar que no se cobró. En el segundo, esta tecnología permitió que el árbitro repitiera un centro de James Rodríguez y en la cual, aparentemente, Cristiano Ronaldo estaba adelantado. La experiencia del Mundial de Clubes muestra que el repetirle la jugada al árbitro no garantiza que vaya a tomar la decisión adecuada. Además ¿Qué pasa si el juez para un contra ataque por fuera del lugar y luego ve que se equivocó? En este caso, la tecnología no le va a devolver al equipo la oportunidad de hacer el gol. Además, el tener que parar el juego como si fuera un partido de tenis le quita parte de la magia que siempre ha caracterizado al fútbol.

Con la disponibilidad tecnológica actual, resulta viable y necesario hacer que los deportes sean competiciones más justas, pero el show y el espectáculo siempre serán parte fundamental y hay que procurar no sacrificar estas cosas. El incorporar la tecnología en el fútbol ya es algo inevitable, poco a poco habrá más ligas con ojo de halcón, con la ayuda audiovisual y un sin fin de herramientas. Será responsabilidad de la FIFA, las confederaciones y las entidades locales el preservar la belleza del mejor deporte de todos.


Santiago de los Rios [@SantiDelosrios]