Levantarse para ser campeón del Mundo

07/16/2018
Andrés Aranguren

Escrito por: Andrés Aranguren

La selección francesa de fútbol es el equipo más irregular de los últimos veinte años. Puede salir campeón, como lo hizo en 1998 o en el 2000, pero también existe la posibilidad que se vaya en primera ronda como en el 2002 o en el 2010. La historia de ‘Les blues’, es la historia de una humanidad que vive en extremos, en desigualdades, pero que se levanta todos los días y camina para adelante.

Antonie Griezmann, una de las figuras del equipo, se ha caído más que cualquier otro futbolista. En su niñez fue rechazado en los clubes por flaco y enano. Nunca jugó en un equipo de su país y encontró en San Sebastián (País Vasco) su cuna futbolística. En la Real Sociedad jugó en todas las categorías y en 2009 con el uruguayo Martín Lasarte como entrenador le ganó la titularidad al colombiano Jonathan Estrada en el primer equipo.

En 2016, jugando ya par el Atlético de Madrid, llegó a la final de la Champions League. Su equipo lo tenía como referente y ese estatus lo hizo responsable de cobrar el penal que se pitó al cierre del primer tiempo. Antonie, se paró frente a Keylor Navas y pateó fuerte. El balón, caprichoso, se estrelló contra el travesaño. No quiso entrar. Luego, Ferreira Carrasco empató el partido, pero el Atlético perdió el título en los penales. Noche de lagrimas para el 7 de los colchoneros.

Un par de meses después, Francia recibía a la Eurocopa en sus estadios. La selección la lideraba un ganador, un francés que tiene en su pecho el oro mundial de 1998 y el oro europeo del 2000. Didier Deschamps era el encargado de reconquistar el mundo futbolero. El torneo tuvo como goleador y figura a Griezmman, pero el 7 se tuvo que ir llorando de una nueva final. El sello ganador de Deschamps no alcanzó para retener la Eurocopa que duerme en la Portugal de Cristiano Ronaldo.

Con partidos amistosos perdidos y sin Karim Benzema, Francia llegaba a Rusia como una de las favoritas. Favorita de siempre. Por historia, por jugadores, por nombre, por grandeza. Pero con la estela del fracaso tan cerca que hacía dudar a todos de su potencial. De los jugadores que perdieron la Euro, dos años atrás, Deschamps supo mantener la base: Lloris, Umtiti, Kanté, Pogba, Matuidi, Griezmann y Giroud. Limpió a los grandes e hizo debutar en un gran torneo a los pibes que a la postre se convertirían en figuras del torneo: Pavard, Hernandez y Mbappé.

Francia hoy duerme como campeona del mundo en los Campos Elíseos no porque sus jugadores vengan de suburbios marginados o porque sean hijos de inmigrantes. Estas características están en casi todos las selecciones. El hambre es un común denominador de la niñez de la mayoría de los futbolistas. Ese hambre impuesto por el capitalismo encuentra en el fútbol una salida única y hermosa.

Francia descansa hoy con la Copa en sus manos porque supo levantarse de los fracasos de Corea y Japón, o de Sudáfrica. Para ser el mejor no hay que ganar siempre. Para ser el mejor hay que levantarse de los golpes, aprender de los errores y creer. Griezmann creyó en su talento y hoy es el más firme candidato para ganar el Balón de Oro. Deschamps creyó en sus jugadores y Francia pudo levantarse. Pudo levantarse para ser Campeón del Mundo.