Las claves

04/20/2017

Después de la derrota del Barcelona, un amigo me pregunto cómo era posible que el Real Madrid ganara en Múnich (jugando la que en teoría era la llave más complicada) y el Barça perdiera en Turín. La verdad es que la diferencia más relevante por lo que se ha podido ver a través de esta temporada es de suplentes, los de Zidane cuando ingresan aportan enormemente a la causa mientras que Luis Enrique se gira para mirar su banco y muy probablemente no se ponga a llorar por el enorme ego y soberbia que lleva tatuados el infalible técnico blaugrana.

Lo que sucedió en tierras italianas es una más de las salidas en falso del todopoderoso Barcelona en esta temporada, sus dos últimas visitas europeas han sido saldadas con 4-0 y 3-0 en contra, y en total han perdido siete partidos fuera de casa hasta ahora. Los culés ya no demuestra la solidez de otros tiempos, ahora mismo estan fuera de Europa y a tres puntos del Real Madrid en la Liga, después de haber jugado un partido más; el equipo de Luis Enrique se ha convertido en una pálida imitación del onceno que lo conquisto todo hace dos años. ¿Pero que le ha pasado al Barça para haber llegado a este punto?

La defensa del Barcelona, ​​se le ve cada día más frágil e improvisada. La semana pasada la Juventus parecía anotar cada vez que avanzaba y el saldo final pudo haber sido mayor a los tres que lograron; al igual que contra el PSG, el Barça había concedido tres goles en menos de una hora jugada y su falta de cohesión fue desnudada por los delanteros bianconeros. Otro punto clave con la defensa es la perdida de sus laterales; parte importante del éxito de Barca era la habilidad de los defensas para avanzar y unirse a los ataques. Dani Alves y Jordi Alba eran las armas de ataque más potentes que el blaugrana tenía en los flancos en períodos anteriores, con ambos defensores a menudo jugando como alas casi auxiliares y permitiendo que sus delanteros tuvieran espacios además de poner a trabajar a los defensas contrarios forzándolos a no subir.

En el mediocampo, aunque parece una herejía decirlo, Andrés Iniesta parece desgastado a sus 32 años y da la sensación de que sus poderes se están empezando a debilitar.  Iniesta se sintió abrumado por la intensidad de juego de los locales en las noches de Champions fuera del Camp Nou y fue casi doloroso verlo no influir en el juego de la manera a la que nos tiene acostumbrados.  Mientras tanto, Sergio Busquets ha sido un modelo de consistencia en la mayor parte de su carrera pero está teniendo su peor temporada ​​y parece necesitar de un rejuvenecimiento bajo la batuta de un nuevo director técnico.

Desde una perspectiva de relaciones públicas en el Barça siempre se alimentó un complejo de superioridad y fidelidad a una identidad, sin embargo, la ausencia de jugadores de La Masía en los últimos dos años ha cambiado y forzado al entrenador a hacer cada vez más fichajes, convirtiendo al ‘mes que un club‘ en cualquier otro club. Aleix Vidal, Denis Suárez, Arda Turan y André Gomes llegaron por considerables sumas de dinero, pero nunca se establecieron como titulares. El asturiano anunció el mes pasado que se iría al final de la temporada y hay una sensación de que el nuevo técnico tendrá la tarea de restaurar parte del ‘ADN de Barça‘ que gran parte de la prensa catalana siente perdida con Luis Enrique. Es difícil sacudirse la sensación de que este es un equipo que llega al final de su ciclo natural y adiós para siempre, a un trozo de historia irrepetible.