Lame-Cule-ismo

04/12/2013
PaseAlVacio

Escrito por: PaseAlVacio

El Fútbol Club Barcelona me ha caído bien siempre. Sin ser yo el superhincha de los blaugrana ni nada que se le acerque (en España le hago fuerza ante todo al Athletic de Bilbao y en su defecto al Celta de Vigo), en ese campeonato bipolar español, donde compiten dos equipos y el resto son de adorno, prefiero mil veces que el Barcelona sea campeón a que lo sea el Real Madrid.

Ha sido así desde los años 70. Y desde que la televisión por suscripción puso al alcance de los colombianos las ligas de Europa, he celebrado la manera como ha jugado Barcelona en diversas épocas. Y me encanta y admiro verlo jugar en esta, la era de Messi, Iniesta y Xavi. Sin embargo, en estos últimos meses me he sorprendido a mí mismo haciéndole fuerza a muchos de los rivales del Barcelona, como por ejemplo al Paris St. Germain, equipo que desde todo punto de vista me es indiferente. En condiciones normales le habría hecho fuerza al Barcelona no sólo con la razón (como sucedió en esta oportunidad) sino también con el corazón (cosa que no ocurrió).

Me puse a pensar cuál es la razón de que ello sea así. Y descubrí que es muy sencilla: la lambonería extrema de buena parte de los periodistas deportivos de América Latina que desde hace ya varios años le rinden pleitesía al Barcelona, como si fueran los jefes de prensa de la institución. O peor, como si todos ellos compitieran por obtener el cargo a punta de elogios y más elogios. Qué tal la vez que el Inter de Mourinho los bailó en el Giuseppe Meazza y a los ocho o 15 días, estos periodistas editorializaban furiosos porque Inter se había defendido en el partido de vuelta. O que tal el fin de año pasado, cuando cada vez que Messi hacía un gol, los noticieros de ESPN pasaban los cien goles de Messi. Los mismos que repite Quique Wolf a cada rato en Simplemente Fútbol. Y si uno pasa al dial de la radio colombiana, lo mismo. Loas y más loas, que los culé esto, que la Masia lo otro, que Xavi, que Iniesta, que Messi.

Más allá de que haya razones de sobra para admirar al Barcelona, tanta elogiadera, que no cesa aún cuando juegan mal, termina por desesperarlo a uno. Sin darse uno cuenta a qué horas, le toma fastidio al asunto. Por eso, cada vez que pierde o eliminan al Barcelona, una sensación de alegría me invade de sólo pensar en la cara que estarán poniendo en ese momento los  locutores y comentaristas del continente.

Por suerte (me dice la razón) clasificó Barcelona, y si se enfrenta a Real Madrid en la final, que le gane y por goleada y que Messi, Xavi e Iniesta brillen en lo más alto. Pero, qué pereza tanta elogiadera, tantas loas a diestra y siniestra, tanto lame-Cule-ismo.

Eduardo Arias

@AriasVilla