La plata le gana a la patria

06/13/2018
Andrés Aranguren

Escrito por: Andrés Aranguren

Otra vez el fútbol lo volvió a hacer. Otra vez el deporte más famoso vuelve a ser el espejo del mundo ‘real’. Florentino Pérez, Julen Lopetegui y Luis Rubiales nos vuelven a enseñar que donde manda el dinero no hay Federación (o Estado) que importe. Este escándalo nos vuelve a mostrar que el interés particular prima sobre el interés general.

Julen Lopetegui nació en el País Vasco, una de las comunidades autónomas que reclaman con mayor fervor la independencia y autodeterminación. Fue portero, se formó en la cantera de la Real Sociedad, pero nunca llegó a debutar en el primer equipo de San Sebastián. De su tierra natal se fue a Madrid, el Real lo fichó para que jugara en el Castilla. De ahí a Las Palmas y en 1989 al primer equipo merengue.

En el Santiago Bernabéu fue el tercer arquero. Sólo jugó un clásico ante el Atlético de Madrid y recibió tres goles. Ese día, Fernando Hierro anotó dos anotaciones y le salvó la papeleta al Real anotando el 3 a 3 definitivo en el minuto 89. Hoy, 18 años después, Hierro será el encargado de salvar a la selección española de la debacle luego de que Lopetegui haya decidido fichar por el Real Madrid, ahora como entrenador.

Florentino Pérez es conocido en el universo futbolero por poder comprarlo todo. Es madrileño de nacimiento, ingeniero de profesión y empresario de vocación. En el verano del 2000 se hizo mundialmente conocido por convertirse en el presidente del Real Madrid, uno de los clubes más poderosos del planeta. Ese mismo año fichó a Luis Figo en una de las compras más controversiales de la historia (se lo sacó al eterno rival, Barcelona).

Su primera etapa al frente del club estuvo plagada de compras carísimas. En 2001 fichó a Zidane, proveniente de la Juventus; en 2002, luego del Mundial Corea y Japón, compró a la figura brasileña Ronaldo; y en 2003 revolucionó el fútbol moderno al llevar a David Beckham a España. Sus jugadas financieras le hicieron valer los apodos de ‘Rey Midas’ o ‘Ser superior’. Se fue en 2006, pero en 2009 volvió con más fichajes históricos: Kaka’ (65 millones de euros), Cristiano Ronaldo (94 millones), Bale (100) y James (80) son las joyas de su segundo mandato.

Luis Rubiales es el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) desde el 17 de mayo de este año. Fue un discreto futbolista que jugó en pequeños equipos de su país. Su mayor logró fue ascender con el Levante y defender la camisa blaugrana en la Primera División. En 2010, ya retirado, se convirtió en presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y la activó en pro de los intereses de sus afiliados.

Llegó a la RFEF con el discurso de convertirla en una institución transparente y a dos días de Rusia 2018, tomó la decisión más importante de su vida: destituir a Lopetegui por negociar, a sus espaldas, con el Real Madrid. El presidente hizo tal vez lo peor en materia deportiva, pero lo correcto en materia humana. Las practicas corruptas están tan normalizadas que muchas dirán ‘siga, siga’, pero con la falta de lealtad no se puede jugar.

Florentino es posiblemente el directivo más influyente del fútbol en los últimos 30 años. En el campo levantó más Champions que cualquier otro y en el mercado venció a todos. Le ha sacado figuras al Barcelona, al Manchester United, a la Juventus, al Milán y ahora para que nada quede por fuera de sus tentáculos le ha sacado el director técnico a la selección de España. ¿Es legal lo que hace? Sí. ¿Es ético? no.

Julen Lopetegui es al fútbol lo que el obrero a la vida. Florentino Pérez es al fútbol lo que el empresario a la vida. La Real Federación de Fútbol de España es al fútbol lo que el Estado es a la vida. El fútbol nos muestra una vez más su estrecha relación con el resto de las cosas ‘importantes’. ‘El fútbol es el reflejo de la sociedad’ se ha repetido hasta la saciedad y Florentino nos vuelve a mostrar que en este mundo manda el dinero. El Estado nación es un simple espectador. Los jugadores y técnicos, fichas que se compran y se venden. Y los empresarios, los que lo manejan todo.