La edad de la impaciencia

11/20/2017

Es la era del minuto a minuto, de la comida rápida, de las descargas instantáneas por Internet, del tren de alta velocidad y por supuesto, de los resultados inmediatos. Es la edad de la impaciencia, donde las esperas son cosas del pasado y el “aguantar” no existe.  

Se mueven cifras astronómicas apostando por que esa joven promesa se convierta en el próximo Messi o Ronaldo, pero son pocos los que esperan a sus jóvenes incorporaciones y los ejemplos abundan: el Barcelona tuvo a Pepe Reina bajo sus tres palos; el Inter dejó ir a Franco Baresi, Roberto Carlos, Leonardo Bonucci, Andrea Pirlo y Philippe Coutinho; mientras a la Juventus se le fugó Thierry Henry al Arsenal; y al Atlético de Madrid le pasaría lo mismo con el mítico Raúl González, cuando su presidente Jesús Gil y Gil decidiera cerrar la cantera del Atleti.

El último caso de este insólito listado es el del actual conductor del Manchester City: el belga Kevin De Bruyne. Despuntó en el KRC Genk de su natal Bélgica e inmediatamente llamo la atención del Chelsea que lo fichó con sólo 21 años y prácticamente ninguna experiencia internacional. Cedido por el conjunto inglés al Werder Bremen, fue tal su temporada que regresó al club dueño de sus derechos y comenzó a convertirse en un problema para José Mourinho. Los periodistas preguntaban más por el talentoso suplente belga que por los mismos titulares. El técnico luso se deshizo de él en el mercado de invierno de 2014, pero sólo fue necesaria temporada y media en el Wolfburgo para que el jeque citizen pagara 75 millones y un boleto de avión rumbo al Etihad.

Todo lo anterior es sólo el preámbulo. El talentoso hombre de Drongen ya era reconocido en la Premier antes de la llegada su actual entrenador, Pep Guardiola, pero de la mano del técnico catalán la progresión del mediocampista ha sido fenomenal. Es verdad que el conjunto celeste de Manchester fichó muy bien en verano, pero las actuales sensaciones del City son, en gran parte, culpa del volante belga, quien se coloca el overol liberando a David Silva de tareas defensivas para que genere el último pase o marque los tiempos.

El tema De Bruyne pasa por muchos aspectos. En primera instancia por la confianza y la manera en que Pep Guardiola se expresa de él, resaltándolo como uno de los mejores jugadores que ha entrenado. Y es que además de regatear, desdoblarse, golpear de media distancia, sacar limpia la pelota desde atrás para conectar o ser un verdadero box to box, lo que ha marcado el cambio es que ha pasado de ser un brillante jugador intermitente a por fin convencerse de su rol como jugador determinante, como un ‘todocampista’ que entiende claramente el juego, el esquema táctico de su técnico y sabe como ser más influyente en su once, al cambiar completamente su personalidad.

Hoy el éxito se mide en niveles de velocidad, en efectos momentáneos y esa frenética carrera estrangula los resultados a largo plazo por un plazo inmediato. No se puede llegar a la excelencia si no hay insistencia, si no se cree en una idea, en un jugador y esto está relacionado con la paciencia, la evolución de los corredores de atletismo se asemeja a los equipos de fútbol, donde se requiere esfuerzo en los entrenamientos, con lluvia, con sol, creer en el trabajo silencioso del día a día.  Algunos clubes como el Ajax o el Porto lo saben, se llenan de carbones y forjan diamantes.  A otros, sólo les basta la billetera.