Inflitrado

04/13/2017

Un tal Casemiro de nacionalidad brasilera, de bajo valor en el mercado, poca publicidad y repescado desde la liga portuguesa es el infiltrado en la súper plantilla marketinera del Real Madrid.

Casemiro volvió del Porto por 7.5 millones de euros, una propina para Florentino, y ya sentó a los caribonitos y caros James (75 millones de euros), Isco y Kovacic (30 millones de euros). Su titularidad no es capricho de Zidane para sacarle canas al presidente madrileño, tiene una razón de ser, le da más equilibrio al equipo: respalda la salida de los laterales, apoya el flojo andar de los centrales y libera a Kroos para que despliegue todo su fútbol.

El volante brasileño llegó a la titular frente al Levante, luego de haber visto la banca en la derrota ante el Atlético en el Bernabéu  (temporada 2015/2016), y desde aquel partido en el Ciudad de Valencia no ha soltado la titular. Su fútbol de quitar, de pegar, de raspar, de perro de caza convenció a Zidane de que era fundamental en el medio campo merengue. Por liga, son 25 los partidos que lleva como inicialista y su presencia se ha notado: 22 goles recibidos, 70 anotados, 67 puntos a la bolsa y la Champions, el Mundial de Clubes y al SuperCopa de Europa a las vitrinas. Efectividad del 89% desde que Zizou decidió usar al cinco brasileño.

Casemiro no tiene la clase de sus compatriotas, ni es Makelele y mucho menos Xabi Alonso, pero es rendidor y cumple a carta cabal la función para la que está en el campo: quitarle el balón al contrario. No vende tantas camisetas como James, ni es buen mozo como Isco o Kovacic, pero es necesario en un equipo lleno de jugadores con buen pie. Es el obrero. El que hace el trabajo sucio. El proletariado en un equipo de capitalistas.

Casemiro tal vez no sea el mejor en su posición, ni sea el capítulo más interesante en el libro de los volantes cinco, pero es otra prueba fehaciente de que esa posición en el campo es vital y que está muy lejos de extinguirse. Ese volante que respalda a los defensas cuando han subido a atacar o está para pegar una patada de más, no sobra en ningún equipo y menos en este Real que deambula en la niebla de sus cambios de técnico y de los caprichos de su presiente. Casemiro es el infiltrado que guía al Real Madrid de Zidane.