Inestabilidad

03/22/2017

“Los técnicos se sostienen por sus resultados”  es una frase que se ha escuchado en el fútbol casi desde sus inicios. No estoy descubriendo el agua tibia ni estoy diciendo algo nuevo. Es una realidad que vista desde cualquier trabajo, cada vez toma más validez.

En el fútbol colombiano –de primera y segunda división- los tiempos de espera cada vez se hacen más cortos. El afán por estar en el grupo de los ocho primeros, el afán por no descender (para los equipos que cargan esta cruz en la espalda, cruz que pesa toneladas), y para los equipos de segunda división, el afán de ascender y llegar a la máxima categoría, llevan a que ‘el proceso’, término trillado en el fútbol y que cada vez se prostituye más, sea cortado de tajo por directivos que en su gran mayoría jamás han estado en una cancha y que corrieron con la fortuna de tener un capital invertido que les dio el protagonismo ansiado que jamás pudieron tener en otros trabajos; es más, pienso que en algunos casos los directivos creen que el balón rebota porque tiene un resorte por dentro.

Cada que llega un director técnico a reemplazar a un colega saliente de cualquier equipo de fútbol, retumba una frase que es un paraguas para salvar responsabilidad: “este equipo no lo armé yo, vengo a intentar sacar este barco adelante pero la posición en la tabla es delicada…” ¿Cuántas veces han escuchado esto? Analizo estas palabras y me surge un cuestionamiento: ¿por qué aceptar un cargo que, con esa descripción, está más cerca del fracaso que del éxito? La respuesta es obvia, necesidad de trabajo o necesidad de seguir vigente; y es que llegar a imponer una idea de juego puede llevar algo más de dos o tres meses, eso si corre con la suerte de encontrar resultados para que su ‘proceso’ no sea frenado por un ‘monstruo sediento de sangre’.

Al final de esta historia quien termina pagando los platos rotos (o celebrando) es el hincha, cegado por el amor hacia su divisa y que en muchas veces, salvo contadas excepciones, es engañado por dirigentes que encuentran en el fútbol la salvación económica. Es hora de analizar esta problemática que viene afectando al fútbol desde hace un buen tiempo y es hora de acabar con el ‘reciclaje’ de técnicos que vienen de fracasar en otros equipos y de la noche a la mañana reciben el rótulo de ‘salvadores’, llegando a una ciudad en la que jamás pensaron vivir y besando camisetas que jamás pensaron amar.