Hincha de él

04/11/2016

Debo confesar que para mí, el fútbol solo existía cuando jugaba la Selección Colombia, muy poco comparado con otras personas. Tener un novio MUY apasionado por el fútbol, es una de las cosas más conmovedoras que he podido experimentar y que me ha convertido en una gran hincha de este bonito deporte. Digo conmovedora porque ver la pasión con que siente y grita cada gol, o su sensibilidad al analizar cada movimiento de su equipo en la cancha y escucharlo hablar de los jugadores es algo que no se puede definir con otra palabra.

Ver con él un partido de Colombia es siempre una experiencia distinta. Vivirlo fuera de Colombia fue muy apasionante. Es maravilloso estar en un sitio, junto con otros colombianos apoyando sin cesar a nuestra Selección, gritando al unísono cada gol con el corazón, con el alma, sintiéndonos orgullosos de nuestra amada Colombia, aún más cuando se gana en el último minuto, y verlo a él, allí celebrar, gritando, brincando y con lágrimas en los ojos, me llena de mucha emoción. Con él, es vivir el partido desde que despierta, con las ansias y la emoción que genera la espera de que los equipos salgan a la cancha. Preparar la camiseta de Colombia desde el día anterior es sagrado, sin importar el lugar del mundo donde estemos, escuchar repetidamente la canción de Carlos Vives de la “buena suerte” no puede faltar, compartir la dicha que le genera el fútbol es algo que nunca había vivido.

Sin importar qué partido sea, para él todos los partidos son importantes, a los que asiste, los que ve por televisión, los que escucha y los que juega. Es un sentimiento por el fútbol que lo hace sentir vivo, que lo llena de esperanza y le genera satisfacción. Hace poco estábamos en un cumpleaños de un amigo, hablando de fútbol y lo describió así: “Para él, cada partido es la final del mundial”. Y sí, tal cual.

Estuvo en Brasil 2014, su viaje significó mucho para mí, el poder apoyarlo, ver cómo contaba los días para cumplir su sueño de niño, de ver a Colombia jugar un mundial, fue totalmente conmovedor. Recibir sus llamadas y mensajes, llenos de emoción contando la experiencia de cómo vivía día a día en Brasil, es un recuerdo muy bonito que siempre conservaré de manera especial.

Es fiel a sus 2 equipos: Nacional y Real Madrid. El día que juegan sus equipos puede llegar a ser monotemático, sus camisetas son sagradas, escucha música que le recuerde su amor a sus equipos, me muestra los videos de las grandes victorias, usa una frase de Santiago Bernabéu que siempre me llama la atención: “La camiseta blanca del Real Madrid se puede manchar de barro, sudor y hasta de sangre, pero nunca de vergüenza”, y sí, para él, es eso, una experiencia única de 90 minutos, porque en cada partido el mundo se paraliza en el estadio. Es como estar en todos los partidos en vivo y en directo, con sufrimiento, con alegría, con todo… y que duro es el día que pierden sus equipos, es como ver a un niño que le quitaron su juguete favorito. Su amor por el fútbol, es un sentimiento que contagia.

Mi novio es un apasionado por el fútbol, poder compartir con él, las emociones que eso le genera, es sin duda una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Yo soy hincha de él, de su pasión y ahora del fútbol.