Hablen de fútbol, pelotas

03/27/2017

El periodismo tradicional está pasando por su crisis más profunda, pierden día a día millones de lectores y televidentes que prefieren medios alternativos, nativos digitales o comunitarios para que los mantengan informados. El periodismo deportivo no es ajeno a esta realidad y sus periodistas pierden credibilidad y creatividad.

En la pasada fecha de eliminatoria Lionel Messi irrumpió en la sala de prensa escudado por todos sus compañeros. Después de haber jugado un partido magnifico ante Colombia, el 10 de la selección albiceleste no iba a hablar de fútbol, sino iba a encarar a los periodistas argentinos para decirles que ni él, ni sus compañeros iban a hablar más. El plantel argentino estaba cansado de las falsas acusaciones contra sus integrantes, se unieron y dijeron no más, liderados por quien los periodistas han tratado de ‘pecho frío’.

En esta fecha de eliminatorias James Rodríguez se encontraba entrenando en la sede de la Federación Colombia de Fútbol cuando desde el segundo piso del gimnasio le hizo ‘pistola’ (fuck you) a un grupo de periodistas que estaban en la planta baja del edificio. El gesto iba dirigido los comunicadores que lo han atacado desmedidamente por su nivel futbolístico, a pesar de ser el autor del gol en la victoria ante Bolivia.

El periodismo deportivo en su afán por no seguir perdiendo espacio ha entrado en un juego de acusaciones personales contra los deportistas de alto nivel. Muchos de los comunicadores se escudan en sus años de experiencia para destrozar a los que algún día endiosaron. Así son ellos, un día llevan a los jugadores a un pedestal y al otro los destruyen sin importar y sin ver qué antes del futbolista está la persona.

Desde este espacio hacemos un llamado al periodismo para que haga algo que muy pocas veces hace: que sea autocrítico y reflexivo sobre su andar. No nos hemos olvidado de casos como el de Elio Rossi que sin pena ni vergüenza fue tratando de ‘malparidos’ a los jugadores colombianos o de los fotógrafos italianos que no dejaron cenar con tranquilidad a Maradona. Sabemos que los ídolos son figuras públicas y el trabajo de los comunicadores es informar sobre su andar, pero que no se excedan más.

Vemos que el periodismo deportivo cada vez se parece más al de farándula y entretenimiento, metiéndose en la vida personal de los jugadores e inventando chismes de pasillo. Ojalá los grandes medios y sus encargados de la sección deportiva mejoren su contenido, dejen de lado las cuestiones personales y hablen de deporte, para eso les pagan y para eso tienen el poder de las teclas o el micrófono. Ayer fue Messi, hoy James (dos jugadores de los más calmados y respetuosos del mundo), pero mañana van a seguir estallando los jugadores en contra de las continuas falacias que se dicen.