Generación afortunada

03/26/2017

‘Todo tiempo pasado fue mejor’ alardea un viejo sentado en la esquina de un bar. Puede ser que en muchos aspectos de la vida está afirmación sea cierta, pero en lo que concierne al fútbol, es falsa y esta generación, mi generación y la que vio fútbol en los años 90’ puede vanagloriarse de ser bendecida por los dioses del balompié al poder observar lo mejor de todos los tiempos.

Cristiano Ronaldo marcó su gol número 70 con Portugal y esto lo deja como el cuarto máximo goleador de selecciones a nivel europeo, sólo superado por los húngaros Puskás (84 goles) y Kocsis (75), y el alemán, Miroslav Klose (71), a quien también tuvimos la oportunidad de ver. Pero lo de CR70 no es un accidente. Podríamos estar hablando que hemos visto a los mejores jugadores del mundo, selección a selección.

Vamos a hacer un ejercicio muy fácil para comprender la magnitud de lo que nos ha tocado vivir. En toda la historia sólo ocho equipos nacionales han levantado la Copa del Mundo y de esas ocho selecciones hemos visto a los máximos goleadores de seis. Salvo Brasil con Pelé (77 goles) e Italia con Gigi Riva (35) hemos tenido el placer de observar a lo mejor de lo mejor: de Inglaterra vemos a Rooney jugar los fines de semana con el United, pero además hemos visto como se convierte con 53 goles, en el máximo goleador de su seleccionado; de España, vimos a la mejor de todos los tiempos y a David Villa, máximo anotar con 59 tantos; y así con Argentina y las 57 dianas de Lionel Messi, las 51 anotaciones de Henry con Francia y los 47 gritos de gol de Luis Suarez con Uruguay.

El caso de Uruguay es muy particular, dirán que nos perdimos a los campeones del mundo de 1930 y 1950, y es verdad, pero también es cierto que hemos visto una generación con demasiado talento. Héctor Scarone ganó un mundial, cuatro copas América y dos Juegos Olímpicos, y era, hasta 2011 el máximo goleador de la celeste. Tuvieron que pasar 81 años para que algún compatriota lo superara en esa tabla y hoy ya es cuarto: Suarez (47 goles), Cavani (38) y Diego Forlán (36) pulverizaron la marca que tuvo Scarone (31) por más de 8 décadas.

Las estadísticas y la magia que nos han regalado los jugadores de nuestra época va más allá de las selecciones campeonas del mundo y la globalización del fútbol nos ha permitido observar malabaristas de los lugares más recónditos del mundo. Tuvimos la oportunidad de ver a los máximos goleadores, y posiblemente los mejores jugadores, de: Costa de Marfil (Didier Drogba, 65 goles), Suecia (Ibrahimovic, 62), Estados Unidos (Landon Donovan, 57; Clint Dempsey, 55), Camerún (Samuel Eto’o, 56), Turquía (Hakan Sükür, 51), Holanda (Robin Van Persie 50), Suiza (Alexander Frei, 42), Chile (Marcelo Salas, 37; Alexis Sanchéz, 37; Iván Zamorano, 34), Australia (Tim Cahill, 34) y Colombia (Falcao, 25 anotaciones).

Los mayores pueden seguir hablando de las viejas glorias, pero lo que es cierto, y los datos lo demuestran, es que los futbolistas que nosotros hemos visto han sido más rápidos, más diversos, más goleadores. Podemos estar hablando de los mejores jugadores de todos los tiempos. Los dioses del fútbol han pulido piezas mágicas en todos los rincones del mundo para que las disfrutemos. Sólo nos han quedado debiendo un par de húngaros.