Falta poco

04/27/2018
Jesús Chalare

Escrito por: Jesús Chalare

Dicen los que saben que cuando se está más cerca de una meta aumenta la ansiedad. Síntomas de ello es que se te suba la temperatura corporal, te suden las manos, apresures el paso, tomes más agua de lo usual o que no dejes de mover alguna parte del cuerpo. Todo con tal de aliviar lo que te produce estar cerca de tu meta o de algún suceso esperado por mucho tiempo.

Hace menos de 4 años empezamos la carrera para saber quiénes iban a ser los 31 invitados (sin contar al anfitrión) al gran evento. No fue fácil o por lo menos de este lado del mundo no lo fue. Selecciones con mucha tradición casi no llegan a conseguir la ansiada entrada. Otras, no esperaban que su cambio generacional fuera más difícil de lo esperado y les costara tanto. Otras, que en el último suspiro y por cosas del azar pudieron regresar a una cita mundial. Otras, retomaron el camino recordando quienes eran y quizá lo más injusto, la más sorprendente en cuatro años, la que supo reinar no pudo reclamar lo que quizá por herencia le correspondía.

Ya estando seguros de que se ingresa a la fiesta, vemos a cada selección preparando sus atractivos trajes y sus más talentosos futbolistas. Como si de algún evento que cierra una temporada de una serie de acción se tratara, vemos a nuestros embajadores alrededor del mundo tratando de dar todo, pero a la vez, cuidándose para llegar bien, sabiendo que aún deben competir entre sí para ser parte de esos 23 elegidos.

Cada uno sintiendo ansiedad a su manera: unos en instancias importantes en sus clubes, como lo es la lucha por un campeonato de liga o la imponente Champions League, y otros que no bajan la guardia a pesar de no tener más títulos que disputar. Los debutantes tienen las mariposas en el estomago desde el día que lograron la clasificación y los más experimentados van paso a paso: la ansiedad les llegará cuando se acaben las otras competencias.

Nosotros los hinchas, que disfrutamos el fútbol, también estamos ansiosos. Esperamos una fiesta que nos haga delirar. Ver a las figuras consagradas y a las jóvenes promesas en el mejor nivel es nuestro deseo. Que no hayan lesionados antes del mundial es nuestro anhelo. Además, somos exigentes y soñamos con que nuestra selección pueda dar un pasó más y escribir un capítulo glorioso en los libros de historia.

Los colombianos alucinamos con pasión y tenemos ansiedad por ver las gambetas de Cuadrado, los pases y goles de James, las atajadas de Ospina, las recuperaciones de Sánchez y sobre todo el primer mundial de Falcao. Para todo esto falta cada vez más poco y cada vez será mayor la ansiedad.