Exculpando a Messi

07/6/2015

En julio de 2014, Messi se retiraba del Maracaná con la mirada pérdida, triste y con bronca, pues acababa de perder la final del Mundial y a pesar de haber ganado el Premio a mejor jugador las críticas no paraban. ¿Dónde está el Messi que aparece cada cuatro días con el Barça?, ¿dónde está ese que acelera con la pelota pegada a su pie y deja rivales en el camino?, ¿dónde está el que recorta para adentro y define al rincón inalcanzable de los arqueros, aquel que recibe la pelota y asiste o mete el gol? Un año después y al acabar el partido en el Estadio Nacional de Santiago la escena se repite. Messi y Argentina pierden la final de la Copa América y todos le caen al 10. Y esta vez las críticas son peores.

Criticar el fútbol de Messi y dudar de sus capacidades es algo muy difícil, pero en Argentina se está volviendo común cuando él se pone la 10 albiceleste. Que no canta el himno, que no siente la camiseta, que camina la cancha, que no define bien, que no asiste a sus compañeros, etc. Y aunque es innegable que Messi no es el mismo con Argentina que con el Barça, ¿podemos culparlo 100% a él?, ¿de verdad tenemos dos jugadores distintos dependiendo de la camiseta que usa? Yo la verdad creo que no. Es evidente que la influencia en el marcador que Lio en el Barça es mucho mayor que la que tiene en Argentina, pero de verdad no creo que sea una falla individual. Para mí falla el modelo, el acompañamiento y las decisiones técnicas de la selección gaucha. Acá algunas razones según mi opinión:

Modelo de juego: El fútbol del Barça se basa en una presión alta, con los centrales bien adelantados, cosa que evita que el rival haga superioridad numérica en marca y deja casi siempre a Messi mano a mano. En selección, el equipo recupera muy atrás la pelota y Messi tiene, casi siempre, al lateral y al volante encima antes de que le llegue la pelota, en muy pocas ocasiones queda mano a mano. Así mismo, el modelo culé le brinda al equipo demasiadas variantes de finalización con muchos jugadores que pueden resolver una jugada (Rakitic, Iniesta, Alves, Neymar o Suárez), lo cual hace que sus rivales dejen más libre al argentino. En selección Messi es la variante de ataque, y si él no genera la opción, Agüero queda alejado del equipo y solo Di María es capaz de finalizar la opción. Argentina es más fácil de marcar y de evitar que la pelota le llegue al 10. Por eso este modelo de juego no deja ver al verdadero Messi.

Acompañamiento: sin dudas en el Barça, Messi está mejor acompañado, como lo mencioné anteriormente, y eso ayuda a que el 10 juegue más libre. En el equipo culé Lio tiene más capacidad y posibilidad de asociarse que en Argentina. En esta Copa América vimos cómo tapar a Pastore era suficiente para que Messi no recibiera la pelota, y sin pelota, ¿cómo pretendemos que luzca el 10? En el equipo culé vemos que cualquiera de los delanteros puede iniciar una jugada, como los volantes pueden llevar la pelota limpia hasta arriba y como los laterales pasan a atacar y son socios de Messi, pero en el equipo gaucho no vemos eso: más allá de la calidad de sus jugadores vemos una incapacidad para poder ser socios del 10. Di María corre solo, Biglia quita lo que quieras pero no entrega, Rojo es más garra que talento, Agüero no empieza desde atrás. Solo Pastore se asoció bien y al ser marcado nadie pudo pasarle la pelota a Messi. Entonces, marcado, superado en numero y sin pelota, ¿qué esperábamos del 10?

Decisiones técnicas: En mi opinión este es el punto clave a analizar y para explicar lo que le pasa a la pulga en la selección. Ni Sabella ni Martino han podido encontrar el equipo que mejor use al 10. Su afán en cuidar su defensa los ha hecho sacrificar el talento ofensivo por la garra defensiva. Si tienes a Messi en el equipo, juega para él, úsalo, déjalo libre, ponle 10 jugadores que le puedan dar la pelota, ponle un acompañamiento ofensivo que atraiga defensas y le dé más libertad, ubica a los jugadores que mejor calidad técnica tengan. Pienso que Martino falló en no meter a jugadores que se podrían asociar mejor, tipo Tévez o Lamela. Martino pensó demasiado en su defensa y olvido el talento. Messi quedó solo, como el único llamado a cambiar el partido.

Entiendo la bronca de los hinchas argentinos, ver al 10 ganar el triplete y tener que conformarse con el segundo puesto debe ser frustrante, pero no olvidemos que el fútbol es un deporte de equipo y las individualidades solo pesan en ciertos partidos y ciertas ocasiones. Si quieren que Messi defina solo el marcador, denle una raqueta e inscríbalo en el equipo de tenis de Copa Davis. No lo culpen de todo y exijan a sus DT un mejor equipo para él, así como le exigen al 10 un mejor desempeño.