Estado invisible

04/26/2017

Los clubes y el estado tienen que dejar de hacerse los de la vista gorda en el tema de las barras populares del fútbol. Los jóvenes que recorren las carreteras del continente cada fin de semana hacen parte del espectáculo y como agentes activos tienen que recibir la atención necesaria. El estado no puede seguir siendo invisible en este tema.

No compartimos los actos de violencia que se viven en canchas y barrios de nuestras ciudades. No compartimos que no puedan ingresar hinchas visitantes, ni que los adolescentes menores de 16 no puedan asistir al estadio sin la compañía de un adulto (Argentina),  ni que las barras se crean con el derecho de decir quién puede entrar o no a su cuidad. Ellos no son la ley, ni el estado, pero creemos que las banderas, los colores, los papelitos, los cantos y los tifos son parte de la esencia del fútbol sudamericano y su eliminación o erradicación no es la solución a los problemas que aquejan al deporte rey. Son paños de agua tibia que no erradican el problema de raíz.

La tecnología, la individualización y expulsión de los violentos y la educación deben ir de la mano para promover la sana convivencia en los establecimientos deportivos. El estado tiene que meterse la mano al bolsillo e invertir en la seguridad de todos los asistentes a espectáculos deportivos. Las barras populares están llenas de personas a quienes se les ha negado la oportunidad de trabajar, estudiar y de pertenecer a una sociedad cada vez más dividida y excluyente. Son parte fundamental de sus equipos y de la identidad de sus ciudades y barrios, así que el estado y los clubes tienen la responsabilidad de encaminar sus acciones a labores productivas y que generen inclusión en sus comunidades.

La culpa de la violencia en el fútbol es de todos los actores (hinchas, directivos, jugadores, periodistas, estado) y deben hacerse cargo de las soluciones. Vivimos en sociedades violentas, pero los futboleros deben tomar la bandera de la paz, la tolerancia, la inclusión y la diversidad. Son millones los ejemplos que el fútbol nos ha dado a través de la historia y sus valores deben ser la guía en tiempo de división.