El vallenato que triunfa en España

04/24/2017

Juan Camilo Becerra es tranquilo para definir, habla pausado y las experiencias, a pesar de sus 19 años, lo han hecho madurar. Cuando tenía 15 años los ligamentos le pusieron la prueba más dura, pero el apoyo familiar y las ganas de cumplir sueños, pudieron más que una terrible lesión.

En Colombia militó en Alianza Vallenata, Real San Martín, la selección César y la escuela del Parma en Barranquilla. Hoy, juega en el Granada de España, terminó la temporada con el equipo juvenil siendo el goleador con 17 anotaciones y nos contó desde su residencia en Europa sus vivencias, referentes y hasta habló de música.

– ¿Cuáles son sus características como futbolista?

– Yo soy un nueve de área, un jugador potente, corpulento, rematador y en el juego aéreo voy bien. Soy un jugador de los últimos tres cuartos de cancha, me gusta estar en el área, me gusta estar para definir, aparecer para definir, aunque soy disciplinado a la hora de correr sin balón, a la hora de defender.

– ¿Cómo llega un joven de Valledupar al Granada de España?

– A mí me vieron unos scouting, empresarios italianos en la selección César y me invitaron a unas veedurías en Barranquilla. En 2015 empece el proyecto con Parma Footbal School en Barranquilla, cuando eso todavía estaba en el colegio, iba y venía los fines de semana. Hice el año completo con el Parma (hoy Udinese Footbal School) y en diciembre fue el torneo de las Américas, el más importante para juveniles en Colombia y allá me vieron unos veedores de Gino Pozzo, antiguo dueño del Granada, y dueño actual del Udinese y Watford. Estuve en Udinese el año pasado en enero y febrero y bueno luego se completo el traspaso para acá.

– ¿Cómo fue la lesión de los ligamentos y cómo pudo superar ese duro golpe?

– Eso fue en octubre de 2013, en un zonal con la selección César, semifinal en Santa Marta (ante Magdalena), en una jugada desafortunada, gire mal y se me rompieron los ligamentos. Estaba en muy buen nivel, estaba en un gran momento, sin ser el titular de la selección iba de goleador. Estaba con buena aceptación, empezaba a sonar mucho, a escucharse que me llamaban para un microciclo de la selección Colombia. Fue uno de los tropiezos más grandes a nivel personal y a nivel deportivo. Quedé con dos opciones: ponerme a estudiar o intentar recuperarme de la mejor forma y yo tome la segunda opción y hoy estoy orgulloso de todo lo que he logrado hasta el momento.

– ¿Qué tal la experiencia de vivir en Europa siendo tan joven y lejos de la familia?

– Es complicado, no lo niego. De los futbolistas, vemos sus sueldos, sus goles, sus partidos y sus mujeres, pero esto es un poquito más complicado y puedo dar fe de eso. En realidad este es mi primer año fuera de casa, porque si bien es cierto en el 2015/16 estaba en Barranquilla, seguía estando cerca de mi familia y cerca de mis amigos. Dar el paso aquí significa otra cosa, significa cambiar de cultura, de comida, de clima, de entorno, de todo. Es una experiencia bonita porque al final creces como persona, creces mucho, podes relacionarte con un circulo social y deportivo mucho más profesional y diferente, pero no deja de ser complicado.

– ¿Cuál es la principal diferencia entre el fútbol juvenil colombiano y el español?

– El orden táctico. En Colombia hay mucho espacio, aquí el equipo más débil sabe organizarse tácticamente y eso es un plus que tienen. Aquí hasta el minuto 90 están concentrados en la parte táctica que es muy importante y no regalan tantos espacios; en Colombia, yo sentía que hacía un buen movimiento, con un buen pase y quedabas cara a cara con el arquero. Aquí eso es mucho más complicado. Después nosotros allá tenemos malicia, calle, lo que les falta aquí. Aquí son muy educados, respetan mucho al rival. Nosotros tenemos ese plus sobre ellos.

– ¿Cómo es un día en la vida de Juan Camilo Becerra?

– Yo vivo sólo en un apartamento, salgo a las 9:30 de la mañana, desayuno en la ciudad deportiva. A las 11, estamos empezando el entrenamiento; más o menos entre 1:30 y 2:00 p.m. almuerzo y regreso al departamento. A veces hago una sesión de gimnasio en la tarde, a veces descanso y últimamente estoy haciendo un curso de francés, para distraerme, para hacer algo diferente.

– ¿Ves fútbol internacional?

– Sí claro,  la verdad me gusta más jugarlo que verlo, pero al Manchester United lo sigo desde pequeño. Luego es un espectáculo ver a Messi, ver a James y a Falcao, que es un ejemplo de superación. Me gusta mucho seguir el fútbol, me gusta mucho seguir a los grandes jugadores, a eso yo le llamo estudiar.

– ¿Quiénes son esos grandes jugadores que por características seguís de cerca? 

– La verdad me gusta caracterizarme con Suárez, más que por sus goles, sus recursos técnicos,  me gusta por sus ganas; él nunca quiere perder un balón y creo que eso es muy importante en un futbolista de élite. Después está Falcao que con todos los percances que ha tenido, vemos como está resurgiendo ahora, es un ejemplo inmenso.

– Has mencionado a James, a Falcao, ¿crees que la generación de futbolistas colombianos que nos llevaron a Brasil 2014 abrieron las puertas en Europa?

– Claramente. Los Falcao, los Guarin, los James, los Cuadrado, nos abrieron la puerta y han cambiado la percepción que tiene el mundo del fútbol colombiano. Gracias a ellos hay muchos veedores, muchos scouts que van en busca de talento a Colombia.

– ¿Cómo fue tu llegada al Granada y cómo ha sido la relación con tus compañeros?

– Yo llegué e hice la pre-temporada con el filial, pero en el filial hay jugadores con más experiencia e iba a tener muy pocos minutos, por lo que me bajaron enseguida. En el juvenil hay muy buena relación, somos 3 extranjeros, un chileno, un brasileño y yo. Con los que más me llevaba era con ellos, creo que tenemos un gen sudamericano que de alguna forma nos caracteriza, no sólo fuera del campo, sino dentro de él también, era con los que mejor me entendía en la cancha. Entonces eso al principio nos permitió acercarnos más, después con el paso del tiempo se crea buena relación con todos.

– ¿Ya se escucha vallenato en el camerino del Granada juvenil?

– (Risas) Eso no se puede dejar de escuchar nunca, es la mejor música que hay.

– ¿Cómo viviste la muerte de Martín Elías, un referente del vallenato, de tu región y muy cercano al fútbol?

– Es fuerte. Lo sentí bastante, incluso estando por acá lejos y que no viví ese luto como si hubiera estado en Valledupar. Es doloroso que tantos sueños se frustren de la noche a al mañana, él estaba haciendo las cosas bien, era muy joven y con una proyección musical alta, pero bueno al final a uno le toca confiar en Dios y en esos sus designios.