El último acto

04/19/2017

El partido de ayer en el Santiago Bernabéu no sólo significó la clasificación del Real Madrid a una nueva semifinal de Champions League sino que fue el último encuentro en esta competición europea para dos grandes jugadores: Philipp Lahm (33 años) y Xabi Alonso (35).

Ambos futbolistas anunciaron el retiro a comienzo de año y esta era la última oportunidad de volver a levantar la orejona. El lateral alemán supo lo que era ganar el torneo en 2013 cuando el Bayern de Múnich se impuso al Borussia Dortmund, mientras que el volante español besó la copa más preciada a nivel de clubes en dos ocaciones: en 2005 con el Liverpool en el Milagro de Estambul y en 2014 con la Décima del Real Madrid.

Lahm debutó en la Champions en 2002 cuando, con el dorsal 29 y apenas 19 años, jugó un minuto ante el Lens (3 a 3) sustituyendo a Markus Feulner. El resto de la temporada la iba a pasar resagado por la presencia de Willy Sagnol y Bixente Lizarazu, lo que provocó que saliera prestado al Stutgart en busca de minutos. Allá volvió a sentir lo que era jugar un partido de la Liga de Campeones de Europa y ante el Manchester United tuvo su debut como titular en la temporada 2003/04.

En la siguiente temporada su equipo no clasificó a la Champions y tuvo que conformarse con jugar la Copa UEFA (hoy Europa League). Pero para la temporada 2005/06 y ya de regreso a Bayern comienza una historia de amor que le iba a permitir disputar tres finales: ante el Inter en 2010, ante el Chelsea en 2012 (ya como capitán) y en 2013 ante el BVB. En total el pequeño lateral de 1,70 disputó 9.857 minutos y nunca fue expulsado.

Xabi Alonso vería la lus verde en la competición más importante del viejo continente siendo titular con la Real Sociedad el 17 de septiembre de 2003 ante el Olympiacos de Grecia. Esa temporada iba a disputar todos los partidos con el equipo de San Sebastián hasta caer eliminado en octavos de final ante el Lyon.

El Liverpool se fijó en su inteligencia y lo fichó para manejar el medio campo junto a Steve Gerrard y con él haría una de las gestas más increíbles del fútbol: le remontaron un 0 a 3 al Milán y en los penales se convirtieron en reyes de Europa. El Maestro se consagraba en su primera temporada fuera de casa. Con los reds iba a jugar otras 4 ediciones y en 2007 iba a llegar a su segunda final, pero esta vez el resultado iba a ser adverso (2 a 1) e iba a sucumbir ante el Milán de Kaka’.

En el verano del 2008 llegó al Santiago Bernabéu con una sola consigna en su cabeza: conseguir La Décima. Tres semifinales consecutivas (2011, 2012, 2013) iban a dejar al pueblo merengue impaciente, pero con la certeza de qué se tenía un buen plantel para pelear en el vecindario. Al año siguiente la espera se acabó y tras vapulear al Bayern en la semifinal el tiquete a Lisboa estaba asegurado. Alonso tuvo que ver el partido definitivo desde la tribuna por acumulación de tarjetas amarillas, pero para él, para el equipo y para todos quedó como un verdadero campeón.

Terminó su periplo europeo en el Bayern de Munich con dos semifinales y los cuartos de final de esta temporada. En total el volante disputó 9.854 minutos y anotó 6 goles en el torneo del himno más hermoso.

Lahm y Alonso son parte de esta generación de futbolistas grandiosos que nos han regalado partidos para el recuerdo, torneos emocionantes, grandes equipos, gestas históricas y una profesionalidad que no tiene límites. Ambos supieron liderar a sus equipos en las conquistas por Europa y hoy le dicen adiós a la pelota de estrellas.