El proyecto Spalleti

09/12/2017

Este verano trajo cosas muy extrañas.  Luciano Spalletti había sido subcampeón de la liga italiana con la Roma -se quedó a 4 puntos del ganador del Scudetto, la Juventus- y fue despedido mediante un escrito en el que le agradecían su dedicación y su buena temporada en la Serie A.

Inmediatamente el Inter, séptimo clasificado en la última edición de la liga, que estaba en la búsqueda de un entrenador para solidificar un proyecto que no acaba de cuajar por la falta de continuidad, firmaba a Spalletti por dos temporadas en donde se embolsará cuatro millones de euros por cada una de ellas (concepto de ficha más bonus por objetivos). Todo esto en menos de una semana. Una locura.

Renunciar a jugar en Europa tenía una explicación: sus nuevos empleadores tienen un ambicioso proyecto propio. El Inter ha invertido cerca de 160 millones de euros en nuevas contrataciones en los últimos 12 meses y pusieron otros 70 millones de euros este verano. Los propietarios asiáticos del club tienen un objetivo claro, regresar a la Liga de Campeones y están dispuestos a proporcionar a su entrenador todos los recursos que necesite para conseguirlo.  La visita a Roma (segunda fecha) era un importante termómetro ya que el nerazurro había impresionado en la pretemporada, superando a rivales como el Bayern de Múnich, el Chelsea o Villarreal y barrió a la Fiorentina en su inicio oficial de temporada, pero este era un reto diferente: el Inter no había ganado a los giallorossi en su casa en la Serie A desde 2008.  

El Inter asaltó el Olímpico con un 1-3 en un partido que parecía imposible por lo visto en el primer tiempo y en un enfrentamiento intenso, el premio se lo llevaron los nerazzurros gracias a la efectividad de Icardi y a una última media hora memorable.  Los jugadores interistas se marcharon de Roma con la sensación de haberse reivindicado, de haber respondido una vez más a una situación crítica y en un escenario muy exigente.  Es un golpe de autoridad que deja a los hombres de Spalletti con la moral muy alta, por su buena pegada y porque las sensaciones son muy buenas.  Comenzar la  temporada con nueve de nueve y ante candidatos (Fiorentina y Roma en las dos primeras fechas) ilusiona mucho.

La casa tuvo que ser limpiada, se fueron Banega, Jovetic, Medel, Rodrigo Palacio, Kondogbia, Jeison Murillo y aunque no hicieron rutilantes contrataciones si creemos que hubo una clave: Borja Valero. No solamente por el conocimiento que tiene de la Serie A (jugó 5 años con la Fiorentina) sino por la experiencia para moverse y conducir al equipo manejando los tiempos con un talento natural para elegir cuando acelerar la jugada con un envío filtrado, cuando bajarle el ritmo al juego o incluso cuando enviar atrás el balón para que la fluidez no se resienta y el equipo pueda seguir buscando espacios, en un híbrido casi perfecto entre la verticalización a su debido tiempo y la preciada posesión, siempre entendida como medio para orientarse de nuevo y atacar mejor al contrario.

Muchas cosas cambian en el Inter año a año pero este que no ha estado surtido de tantos titulares de prensa parece ser, ahora sí, el que la hinchada tanto ha esperado. El conjunto de Milán ha sabido reinventarse de la mano de un técnico más reconocido en la capital que en el centro de la moda.  Con mucho acierto y contados errores, los oncenos de Spalletti, siempre resultan competitivos. Hasta ahora la puesta en escena, ha sido dichosa y eficaz, con contundencia aunque sin brillantez, el nerazurro es colíder.