El mes más largo del año

09/22/2017
José Cortés

Escrito por: José Cortés

Mi trabajo me lleva todos los años a China durante un mes. Uno que parecen dos o tres; que no solo me aleja de mi familia y amigos, sino que también, me aleja de mí pasión: el fútbol. Sólo saber qué hay ligas, Champions, eliminatoria y que por horarios y restricciones no puedo ver, me baja el animo al piso. Tanto fútbol jugándose y no poder verlo, me daña el espíritu.

El horario es el primer obstáculo. Madrugar todos los días y ver fútbol europeo o suramericano es imposible. Los partidos casi siempre se juegan entre la 1 y 6 de la mañana y quedarse levantado te mata al otro día. Además, conseguir canales que transmitan no es tan fácil como se piensa. Es más normal encontrar una partida de snooker a un City vs Everton. Y eso que cada día transmiten más partidos. Imaginen intentar ver uno de la Copa Libertadores o de la eliminatoria de la Conmebol.

El segundo obstáculo es la restricción de acceso a redes sociales y aplicaciones por parte del gobierno chino. Y claro, eso se soluciona con una buena VPN, pero no siempre funciona al 100% y puedo tardar horas buscando la info, los goles, las cosas que dejan los partidos. No solo es difícil verlo, también es difícil mantenerse informado. No lo puedo ver, tampoco lo puedo leer.

La opción que queda es ver la Superliga China, esa que tanto dinero invirtió, pero que de nivel no subió. Ver partidos de esta liga causa más sueño que emoción. ¿Cheveré ver a Tévez? Pues no. Estos jugadores se fueron a ganar dinero, no a competir. De fútbol poco. No puedo ver el de afuera y me aburre ver el de adentro. Difícilmente puedo saciar mi apetito futbolero.

Puede parecer algo muy superficial, más sabiendo los grandes problemas de la vida, pero cuando el fútbol es algo tan importante, no tenerlo te hace pasarla mal. El fútbol es un escape, es un momento único para mí. Ver partidos alegra mis días, debatir me quita el aburrimiento, hablar de fútbol me emociona. Pero por el siguiente mes, me tocara sobrevivir con los tres libros que cargo y con una que otra trasnochada para ver el deporte rey.