El luchador

04/13/2017

Keylor Navas es todo reflejos y un trabajador perseverante.  El hombre que se ha hecho a sí mismo y que fue decisivo el pasado curso con intervenciones muy meritorias, no consigue apagar el debate que genera esta temporada su figura, controversia que el propio guardameta ha alimentado al alternar paradas brillantes con algún error de novato que le ha dejado señalado entre la afición blanca.  Arropado por el vestuario y poseedor de la confianza de Zinedine Zidane, el portero genera un ruido de fondo en la grada del Santiago Bernabéu que Kiko Casilla se ha encargado de amplificar con sus actuaciones, cuando le ha tocado defender los tres palos blancos.

En una temporada demasiado marcada por los errores y con algunas informaciones que le sitúan fuera, Keylor sigue necesitando un giro de los acontecimientos que le favorezca. El costarricense está viviendo un año con más problemas de lo que habitualmente se le conocen y los que siempre hemos sido sus defensores, nos estamos quedando sin argumentos.  De nada le sirvió el sacrificio de pasar por el quirófano en verano, pensar en el Madrid antes que su selección, su vuelta ha estado plagada de fallos que se han convertido en la tendencia de esta etapa; después de lo sucedido con Alavés, Sevilla, Nápoli, Las Palmas o Betis, nada ha vuelto a ser igual que en la 2015-2016, en la que pasó a convertirse en héroe indiscutible de la undécima.  Pero Navas es un luchador incansable, que se rehace al instante, olvida el fallo y luego salva; varias intervenciones suyas guardaron el 3-1 ante el Napoli, evitó la goleada frente a Las Palmas permitiendo al equipo sumar un punto y el día de su peor error, una mano en el último minuto evitó el empate del Betis.

La de Keylor no ha sido una historia fácil en el más veces campeón de Europa.  El guardameta llegó a la entidad blanca en la temporada 2014-2015 con la etiqueta de revelación en la Liga y mejor portero del Mundial 2014.  Sorprendió primero en el Levante y se confirmó con su selección en tierras brasileñas; el merengue vio en Navas al suplente idóneo para un Iker Casillas desgastado en su pelea con Jose Mourinho y era quizás el mejor hombre para apaciguar los ánimos entre la hinchada.  Con ese perfil de suplente llego al Madrid, el mismo con el que había aterrizado en España en 2010 de la mano del Albacete y dio el salto al Levante un año después; el arquero siempre llegaba como segundo y terminaba haciéndose con el puesto de titular a base de trabajo y entrega. De igual forma lo logró cuando le toco vestirse de blanco, la marcha de Casillas y el frustrado fichaje del cancerbero del Manchester United lo pusieron como titular para la 15-16.

Los nombres de David De Gea o Thibaut Courtois no desestabilizan al tico, Keylor sabe que defender la portería del merengue no es fácil, ni dentro ni fuera del Santiago Bernabéu y en un club de la envergadura del Madrid, los errores se pagan muy caros porque hacen mucho ruido. Es verdad que todos los porteros se equivocan y tal vez Navas este cometiendo algún error más este año, sus números han bajado esta temporada, pero lo que no se entiende es la corta memoria de directivas, aficionados y prensa que ya no le perdonan nada y con todo lo que ha hecho en el Madrid, merece más respeto. A diferencia de muchas estrellas de futbol, el costarricense es su más inquinado crítico, reconoce ante la prensa sus fallos, lo hizo en Pamplona, lo hizo en Dortmund y manifiesta su credo cuando dice que el único camino para salir de todo esto es con dedicación y esfuerzo, se aferra a su estilo de vida: mantenerse callado y trabajar con humildad.  Y mientras la grada destaca el yerro y olvida el acierto, en el palco, el emperador ya bajo el pulgar.