¡El estadio no está listo!

06/15/2018
Andrés Aranguren

Escrito por: Andrés Aranguren

Uruguay se ha consagrado campeón olímpico en 2 ocaciones. El torneo más importante del fútbol naciente en los años 20 eran los Juegos Olímpicos y ahí los charruas se impuesieron en París 1924 y Ámsterdam 1928. Con ese palmares y con el respaldo de sus países vecinos presentó su candidatura ante Jules Rimet para realizar la primera Copa del Mundo.

Europa, todavía en recuperación luego de la Gran Guerra, había postulado a varios países. Hungria, España, Suecia, Países Bajos e Italia mostraron su interés por realizar el torneo. Pero Rimet se decantó por Uruguay por su tradición futbolera, por la plata que había prometido el gobierno sudamericano (pagar los viáticos de todos los participantes) y porque iba a construir el estadio más impresionante fuera de las Islas Británicas. 

‘La banda oriental’ celebraba el centenario de su independencia en 1925 y para conmemorarlo iba a levantar el Estadio Centenario en Montevideo. En el recinto deportivo se iban a realizar todos los partidos del mundial 1930, pero la naturaleza, inquieta y traviesa, lo impidió. La construcción empezaría 9 meses antes de la Copa del Mundo y las lluvias que afectaron al país oriental retrasarían las obras. El día de la inauguración, el 13 de junio, el estadio ¡no estaba listo!

Los países del Río de la Plata siempre han querido diferenciarse de los andinos. Algunos dicen que son ‘europeos’ y que no se sienten sudamericanos. Pero basta con leer un poco de historia de Argentina o Uruguay para darse cuenta que sufre los mismos males que el resto de la región. Basta con ver un partido de fútbol para darse cuenta que los sudamericanos son diferentes por su picardia, su rapidez, su gambeta y su pasión. Los uruguayos, fieles a su sangre ‘sudaca’ no llegaron a terminar la obra a tiempo.

Sin estadio Centenario terminado, la organización tuvo que buscar dos alternativas. Los equipos más tradicionales del país, Nacional y Peñarol, llegaron al rescate de su mundial. El Gran Parque Central (propiedad de Nacional) y el Estadio Pocitos (propiedad en esa época de Peñarol y hoy demolido) sirvieron como sedes de los dos primeros partidos de una Copa del Mundo.

En el primero se llevó a cabo la ceremonia de inauguración y Estados Unidos 3 Bélgica 0. En el desaparecido estadio obrero se disputo Francia 4 México 1. El primer gol, que todo el mundo pensaba se iba a realizar en el Centenario, lo hizo Lucient Laurent en un estadio que hoy no existe y sobre el que se levanta un barrio de clase media.

El Centenario se inauguró el 18 de junio con un Uruguay 1 Perú 0 y desde ese día todos los partidos del Mundial 1930 se disputaron ahí. En 1975 la Federación Uruguaya de Fútbol inauguraría un museo en una de sus tribunas y en 1983 la FIFA lo declararía ‘Monumento Histórico del Fútbol Mundial’ (título único en el planeta), pero nada borrará la anécdota de aquel viernes 13 de junio cuando el estadio no alcanzó a cumplir su cometido: ser el primer estadio mundialista.