El día que murió la Champions

04/19/2017

Apague y vámonos, maestro. Ahorremos energía y que no se disputen los siete partidos que restan de Champions. Entréguenle el trofeo al Real Madrid y dediquémonos a ver los Play-offs de la NBA. En lugar de disputar la final en Cardiff, hagamos una fiesta de felicitación, con cócteles y comida fina. Si esto seguirá así de aquí a junio, no nos hagan gastar plata en planes de TV.

Esta columna herirá susceptibilidades, pero hay que decirlo: hemos vivido uno de los capítulos más negros en la historia de la Champions, equiparable solamente a aquella noche de Stamford Bridge. Ganaron los errores, ganaron las injusticias, ganó el localismo, ganó la mentira. Dos goles, en fuera de juego, que debieron ser anulados (uno de ellos, definió la clasificación; y el otro, la sentenció), una expulsión perdonada a Casemiro, una expulsión insólita hacia Arturo Vidal. Lo que pasó ayer, va más allá de un simple mal arbitraje.

No quiero tan siquiera imaginarme lo que deben sentir los aficionados del Bayern. Así como no puedo imaginar lo que sintieron los del PSG en su momento. El equipo  que igualó la serie, después de remar de atrás, y tenía todo para voltear la eliminatoria, fue mutilado. No me voy a sentar a decir quién mereció pasar, pero sí a hablar de la forma en que se trataron acciones de juego prácticamente idénticas de forma radicalmente distinta. Bien o mal, claramente hubo un equipo beneficiado hoy.

Antes de que venga el avispado de turno a tildar a este servidor de “anti-madridista”, les cuento: partidazo de Cristiano, o mejor dicho, pedazo de serie la del portugués. Partidazo de Marcelo, de Modric, de Carvajal, de Ramos. Ninguno de ellos tuvo la culpa de la incompetencia mostrada por el señor Viktor Kassai. Pero algo es cierto, no es la primera vez que algún juez saca al equipo merengue del hoyo. Tanto en Champions, como en Liga. Cuando vi por primera vez el sorteo, imaginé una serie apasionante hasta el final. Por desgracia, errores insólitos mataron la emoción y mancharon una clasificación.

No sé si esto trata de una casualidad (una de muchas), pero después de tantos y tantos episodios de ayudas, no solamente al Madrid, sino a buena parte de los equipos grandes, algo empieza a oler a podrido. La clasificación del Madrid no es lo que molesta, sino la manera en que se le cortaron las alas a un equipazo como el Bayern. Un error grave es aceptable, dos, quizá; pero cuando empiezan a ser tres, cuatro, cinco… más que sentir ira, se siente dolor.

Esta no es nuestra Champions. Una vez más queda demostrado que el Vídeo Arbitraje es la salvación para un torneo que está corrompiéndose cada día más. Hoy los desastres arbitrales en la UEFA alcanzaron su clímax. “Los árbitros son humanos y se equivocan”, ese discursito ya empieza a desgastarse. Y si hay algún aficionado del Madrid al que este texto le provoque rabia (cosa que no pretendo en lo más mínimo), le recomiendo un ejercicio: tome el resultado de hoy, inviértalo, invierta las acciones polémicas, y cuando termine, regrese y cuente cómo le fue. Ya harta que pase lo mismo siempre.

Carlos Cifuentes [@caredcifuentes]