EDITORIAL | Egipto

04/25/2018
PaseAlVacio

Escrito por: PaseAlVacio

Mohamed Salah mira con tranquilidad a un estadio que está abarrotado y desbordado por la emoción. Si el ‘10’ de Egipto anota el penal su selección volverá a un Mundial de fútbol luego de 28 años. El zurdo toma carrera, el relator estalla, la red se infla y el estadio llora. Mohamed Salah le ha marcado el 2 a 1 a Congo y Egipto vuelve a entrar en el mapa.

Son infinitos los países que no conoceríamos sino fuera por el fútbol. Los jugadores se convierten en embajadores de sus regiones y el mundial más allá de ser una cita deportiva se convierte en una ‘Feria Mundial de Cultura’. El primer contacto de los niños con el mundo y con la geografía no es la escuela. Es el Mundial. Allí conocen las banderas de los países, su ubicación (mínimamente el continente donde está ubicado) y datos básicos que aparecen en los álbumes de figuritas o en los comentarios de los relatores televisivos.

Salah ha vuelto a poner a Egipto y a África en el mapa mundial del fútbol. Sus números está temporada rayan lo extraordinario. Ya es el africano con más goles en un curso de Champions League superando a futbolistas de la calidad de Drogba y Eto’o. Además es el goleador de la Liga Inglesa (título que no consigue un africano desde 2010 -Drogba-), lidera la clasificación de la Bota de Oro (con 43 goles) y  fue escogido como Jugador Más Valioso de la Premier (por la PFA).

Por todos estos logros, y por reivindicar a los que nunca ganan y tienen que ver desde la tribuna como europeos y sudamericanos se llevan los galardones, Salah se convierte hoy en el más firme candidato a ganar el Balón de Oro. Su sencillez; no celebrar el doblete ante la Roma –su exequipo-; su jerarquía, apareció en momentos determinantes; y su humildad, rechazó una mansión que le regaló un empresario egipcio y pidió que el dinero fuera donado, lo tienen en lo más alto.

El fútbol muchas veces necesita recambios, jugadores frescos, nuevos ídolos, países espectadores siendo protagonistas. Mohamed Salah llegó en el momento exacto para darle todo esto. Pedirlo como Balón de Oro no es descabellado. Hoy su nombre se mide ante los mejores: con Cristiano luchará por ser goleador de la Champions; con Messi peleará por la Bota de Oro; y con Ian Rush (47 goles) batallará por ser el máximo anotador del Liverpool en una temporada.

No le quiten merito a Salah. Su llegada a estos lugares de privilegio tiene un camino lleno de obstáculos. Siempre será más difícil llegar a la élite viniendo de países sin tradición futbolística. Siempre será un privilegio que ellos vengan para demostrarnos que allá también hay talento, que el fútbol es un idioma universal y que basta ver como Egipto celebró la clasificación para darse cuenta que también aman este deporte.