DIEGO MINTIÓ

01/20/2016

Escrito por: Sebastian Vargas

El afán de rankear y comparar todo en el fútbol es lo que nos tiene en un letargo mental preocupante. Por eso los señores de 50/70 años pierden los estribos cuando escuchan que alguien establece semejanzas y diferencias entre Pelé, Maradona o Messi. ¿Qué necesidad hay de hacerlo?, ¿Qué buscan? La respuesta resulta bastante obvia: vender. Hacer negocio con todo lo que sea posible. Un marketing enfermizo que arrasa toda la inocencia que el fútbol solía tener. Claramente, Diego mintió, la pelota sí se mancha. Pero, no como quisiéramos nosotros, no por el barro del potrero o de un estadio lluvioso. ¿Qué carajo me importa a mí que un tarado que nunca vio fútbol piense que Neymar fue arriesgado al combinar un sombrero de ala corta con un vestido entero? Nos hacen entrar en su juego de bombos y platillos cuando lo único que compete es, realmente determinar qué jugador ha sido el más regular del año, nada más. Ojalá algún día el fútbol vuelva a ser eso, la felicidad de lo simple. Mientras, los dirigentes siguen desinflando la credibilidad de un deporte tan bello como la vida misma. Y no les extrañe que en la próxima gala alguno termine por robarse el trofeo, pensando que es realmente un balón de oro puro.