Del fútbol para Venezuela

06/12/2017

Alguna vez creí que ustedes no eran dignos de gozar de mi magia. Ver cómo se quedaban afuera, mundial tras mundial, era algo que me causaba pena ajena y me preguntaba: “¿Por qué le gusta sufrir tanto a esta gente? Tienen béisbol, misses, novelas, ¿por qué matarse la cabeza con un deporte como yo?” Bueno, estos chicos me taparon la boca. Me la taparon durante todo este mes y durante cada segundo que duró este sueño.

Ahora que veo lo que es capaz de hacer un país pequeño cuando está unido, me doy cuenta de lo injusto que he sido. ¿No darles nunca la alegría de que vieran a su selección de llegar a un Mundial? Sólo imaginarme a estos chicos llorando de pequeños, cuando no les permití ir a Corea y Japón o a Alemania, me da remordimiento. No sé en qué estaba pensando.

Pero quiero compensarlo ahora. Sé que es algo tarde, pero quiero darle la oportunidad a estos ‘chamos’ de escribir la historia que nadie ha sido capaz de escribir. Sé que nunca te traté bien, Venezuela. Sé que siempre fui una excusa para que los demás países se rieran de ti, pero las cosas están por cambiar.

¿Ven a esa veintena de jugadores que lloran como nenes a los que le acaban de robar sus chupetes? Bueno, esos chiquillos que ven llorando desconsolados, queridos venezolanos, son los mismos que les darán una cantidad incontable de alegrías. Este torneo fue la primera de ellas.

Nunca fui amable contigo, Venezuela. Soy un simple deporte, pero me conmueve la forma en que fui una excusa durante los últimos 30 días para que todos ustedes estuvieran abrazados. Para que esos vecinos que nunca se saludaban, se juntaran a la madrugada a ver los partidos. Durante un mes, no hubo caraqueños, ni maracaiberos, ni tachirenses… todos eran una cosa, venezolanos.

Sé que la derrota de la final les duele. Sé que todos estaban con ustedes, sé que querían alzar esa copa; pero soy caprichoso y todavía no es su hora. Aun así, soy justo y lo que le quito a un pueblo, se lo devuelvo. Esto no será lo último que escuchará el mundo de Venezuela. Llegará el momento en que dejen de aparecer en titulares por la sangre que derraman sus jóvenes, para que aparezcan por la alegría que estos les dan. De hecho, ya lo hacen.

Gracias chamos, por practicarme como se debe. Gracias chamos, por unir a un continente que hizo fuerza por ustedes. Tengan paciencia, soy un deporte que necesita tiempo. Déjenme hallar el momento adecuado y les prometo que la tristeza de hoy, se transformará en júbilo mañana. Los aplaudo, les mando un abrazo. Qué júbilo, qué garra, qué coraje el que mostraron. Tienen una generación dorada, no la desperdicien. Vayan y descansen un rato, nos vemos en Catar.

Atentamente, el fútbol.

Carlos Cifuentes [@caredcifuentes].