Construir Juntos

06/18/2019
Oscar Pacheco

Escrito por: Oscar Pacheco

El fútbol parece ser cíclico porque cambia su dinámica continuamente. Lo que hoy es eficaz y eficiente, mañana puede que no lo sea tanto y viceversa, esto se debe a que lo juegan seres humanos, que de una u otra manera pueden verse afectados con cualquier situación externa, una lesión o algo que lleve a complicar la toma de decisiones. Es fácil hablar de lo errática de una decisión de un técnico o un jugador porque quienes podemos hacerlo, no comprendemos el grado de presión que se puede llegar a tener en ciertas situaciones.

Hace poco Lionel Messi, sí, el ganador de cinco Balones de Oro, decía que la semana antes del partido ante Islandia en Rusia 2018, practicó el cobro de penales una y otra vez, y el balón siempre entraba en el ángulo, y llegó el día del partido, y ya sabemos qué pasó.

A partir de lo señalado por Messi, es  llamativo que la afición del fútbol en Colombia haya pasado tan rápido del amor por José Pekerman a odiarlo y crucificarlo en cualquier comparación con Carlos Queiroz, como si fuera necesario para reconocer las virtudes del portugués hablar mal del técnico más exitoso de la historia de la selección Colombia.  Hoy  se puede decir   que a Colombia lo dirige cualquiera, pero para llegar a ese punto, desde Francia 1998 a las eliminatorias para Brasil 2014, pasaron ocho técnicos colombianos que no lograron los objetivos de llevar a Colombia a un Mundial, sin embargo, José Pekerman tomó las riendas y llevó a Colombia, a la selección que había llegado a participar en unos octavos de final de un Mundial en una sola ocasión, a ser la quinta mejor selección del mundo en Brasil, siendo cabeza de serie, algo impensado en los noventas, ganándole a Uruguay (dos veces campeona del mundo, una de ellas en el mítico Maracanazo) y perdiendo con el local Brasil, en un partido donde la suerte y el árbitro jugaron en contra.

Crucificar a Pekerman por el planteamiento ante Inglaterra o porque nunca se le ganó a Argentina en su ciclo es injusto, porque la derrota ante los ingleses no fue cuestión de un mal planteamiento táctico,  por el contrario se debió a lo condicionado que llegó el equipo con bajas importantes, sucedidas durante el Mundial. ¿Quería vender a Lerma? Lerma no necesita que nadie lo muestre, él solo se encargó de venderse cuando jugaba en España, y llegó a la Premier y ha sido de los pocos jugadores colombianos en la historia con una temporada sólida jugando en Inglaterra, solo toca revisar un poco los números., Ese día el equipo compitió sin James y Borjas, contra   una selección repleta de jugadores del Tottenham, Manchester United y Manchester City. No era un equipo cualquiera, sin embargo se luchó hasta el final, cosa que en épocas anteriores a Pekerman no se hacía, o no recuerdan esas Copas América en las que un gol en contra era irrecuperable, o donde la ausencia de un jugador nos quitaba el ímpetu.

No es necesario quitarle mérito a Pekerman, para decir que Carlos Queiroz es un gran técnico aunque en principio generó  mucha incertidumbre entre quienes no tenían idea de su trayectoria. Decían que es un técnico defensivo, que no conoce al jugador colombiano, y miren, hoy es ídolo y le sirve a muchos para destruir la trayectoria de Pekerman, como si alabar a uno conllevara dejar a un lado el reconocimiento que merece el otro.

Soy ferviente admirador del trabajo de José Pekerman, sin embargo en enero cuando era solo un rumor escribí en mi Twitter (@OscarPachecoM9), que me parecía un acierto de la Federación Colombiana de Fútbol ir por Queiroz por su trayectoria y muchos saltaron a hablar de técnico defensivo, sin éxito en el Real Madrid.

Mis palabras fueron: “Si Carlos Queiroz llega a la selección Colombia, me parecería una gran contratación. Un tipo acostumbrado en su etapa en clubes a tratar con estrellas, que usó los recursos enfocados de la mejor manera y que se adapta a las ideas dependiendo de los jugadores a su disposición”. Conocer el trabajo del portugués basado en su paso por el Real Madrid era juzgar a un conocedor de todas las facetas del juego, que con el sobrepaso técnico y táctico dado a la Argentina de Scaloni, demostró que puede aportar nuevas cosas al trabajo que durante la etapa de Pekerman se inició en Colombia.

Es necesario dejar ese pensamiento colombiano de que hay que destruir al anterior para alabar lo actual. Ambos en sus escenarios fueron importantes, y sin el trabajo anterior, no podría llegarse a lo que tenemos hoy. Yo también quisiera haber sido campeón del mundo en Brasil o en Rusia pero muchos factores influenciaron para que no fuera así, y no solo fue responsabilidad de Pekerman porque él no pateó los penales, y tampoco hoy todo es responsabilidad de Queiroz porque hay un grupo de jugadores experimentados, con trayectoria en grandes equipos y con un buen pasado en selección gracias al trabajo del argentino.

Valorar lo bueno de ambos, y apoyar sin destruir cuando lleguen los malos momentos es nuestra tarea como hinchas. Enfoquemos las energías en el futuro, en lo bueno que está por venir y no nos desgatemos en destruir a una persona que aportó en nuestro gran presente.