Con Colombia Casi Perdemos

06/14/2018
Andrés Aranguren

Escrito por: Andrés Aranguren

Lev Yashin es el futbolista más importante de la historia de Rusia (ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). ‘La araña negra’ como es conocido el único portero en ganar el Balón de Oro sufrió un domingo frío en Chile el partido más increíble de su carrera deportiva.

La historia fantástica de ese encuentro no se la hubiera podido imaginar ni Galeano, ni Gabo. El Mundial de Chile destacó por la violencia y los colombianos no escaparon al juego fuerte. En el primer partido ante Uruguay terminaron lesionados Francisco ‘Cobo’ Zuluaga (capitán del equipo) y Delio ‘Maravilla’ Gamboa. Producto de esas lesiones se va a concretar uno de los goles más extraños e históricos de los mundiales de fútbol.

El 3 de junio de 1962 se jugó URSS versus Colombia. Los primeros eran los actuales campeones de Europa y los segundos un país desconocido en el fútbol que hacía su debut en una cita mundialista. Los soviéticos llegaban con la camiseta inflada por haber ganado su primera salida 2-0 ante Yugoslavia y los sudamericanos con el animo bajo luego de haber perdido 2-1 ante Uruguay.

Adolfo Pedernera, técnico argentino de Colombia, decidió alinear a Antonio Rada por ‘Maravilla’ y a Aníbal ‘El mocho’ Alzate por ‘Cobo’. La capitanía sería para Marcos Coll, un mediocampista barranquillero que para la época jugaba en América de Cali. Era diestro y cobraba los tiros de esquina del sector izquierdo. A Pedernera le gustaba que el balón se fuera cerrando hacía el arco. Del otro lado cobraba Héctor ‘El Zipa’ González.

Los europeos vestían para la época una camiseta roja con las letras C.C.C.P (en el alfabeto cirílico la ‘C’ corresponde a una ‘S’ y la ‘P’ a una ‘R’), pantaloneta blanca y medias rojas. Los colombianos jugaron con camisa azul petroleo, pantaloneta negra y medias blancas. Lev Yashin, portero soviético del Dinamo de Moscú, usaba, como ya era costumbre, uniforme totalmente negro. Efraín ‘El caimán’ Sánchez vestiría camiseta amarilla y pantaloneta negra.

El brasileño Joao Etzel Filho fue el arbitro del cotejo. Años después diría en una entrevista que él le había dado el empate a Colombia porque tenía ascendencia húngara y odiaba a los soviéticos. La verdad, es que el juez no tuvo ninguna incidencia y el rumbo cambió en 10 minutos de juego mágico colombiano. El partido transcurría con normalidad hasta el minuto 23 del segundo tiempo.

Los campeones de Europa comenzaron ganando con goles de Ivanov, Chislenko e Ivanov. En 12 minutos ya iban adelante 3 a 0. ‘El Cuca’ Aceros, delantero santandereano del Deportivo Cali, descontó a los 21 minutos y Ponedelnik colocó el 4 a 1 a los 11 del complemento. Hasta ahí todo era predecible. Pero llegó la jugada que cambió la historia de Colombia, de la Unión Soviética y de Lev Yashin para siempre.

Tiro de esquina desde el sector izquierdo. El gran cabeceador de Colombia era ‘Maravilla’ Gamboa, pero no en esos momentos estaba en la tribuna lesionado. Marcos Coll, quien nunca había intentado un gol olímpico y quien nunca lo volvería a intentar, tiro un centro a media altura. Cerrado. En el primer palo estaba parado un jugador sovieto que increíblemente se corrió. Le abrió un pasillo al balón, que sin pedir permiso entró. Lev Yashin miraba sorprendido. El mejor arquero del mundo veía como un desconocido le hacía el único gol olímpico del mundial.

Ese 3 de junio, el estadio Carlos Dittborn, en honor al dirigente chileno que luchó por tener al Mundial en su país y que murió 32 días antes de iniciarse la cita, vivió uno de los partidos más inolvidables de una Copa planetaria. En Arica, ciudad experuana perdida en una guerra, CCCP se convirtió en ‘con Colombia casi perdemos