Chicharear

12/21/2015

Escrito por: Sebastian Vargas

Volví a caer después de haber descendido, creí que la línea de 5 sería suficiente, pero no. El rival comenzó a tocar, mi 5 se fue convirtiendo en un 3, con los carrileros casi saludando a los defensas contrarios, el stopper suelto, cazando rebotes en el borde del área, el 6 haciendo paredes con el 9... y mi portero, a gritos, reclamando para que sus compañeros no cometieran el mismo error por segunda vez. Pero, resultó imposible, en un equipo de nobleza, con filosofía bielsista, la malicia se hace necesaria, o te terminan cobrando tarde o temprano. Arranqué medio canchero, con la confianza arriba, zlataneando un poco. Es esa sensación de tener el mundo en tus manos, sin importar el pasado, los fracasos, las derrotas y las malas experiencias. Pero, ya lo dice el buen Bielsa "el éxito te relaja". De repente, el '10' de mi espalda empezó a mutar, borrando el 0, bordando un perfecto 4 y ahora había un '14'. Pasaron tantas cosas que no valen la pena las lágrimas para recordarlo. Nos vendieron los árbitros, nos robaron penales, añadieron 7', cuando no daba ni para 2'. Nuestras armas puras no fueron suficientes para vencer todo es, la vida jugó con nosotros, otra vez, poniéndonos un fixture de trampas y amargura. Y, estoy seguro de que si la situación se presentara otra vez, todos, los 11 de la cancha y yo como DT, volveríamos a hacerlo, porque así somos, así es nuestra idiosincrasia. ¿La chichareamos? Sí, siempre. Por creer de nuevo, por confiar en el futuro sin pensar en el pasado, por entregarnos en cuerpo y alma al rival. Merecemos la goleada, por boludos, dirían los argentinos y por pendejos, dirían los mexicanos. Bien descendidos estamos, ojalá aprendamos que no todos tienen la nobleza de nuestro equipo.