Capitán de tu corazón

10/5/2015

  • Ella: Me tiene aburrida que solo escribas cosas de fútbol.
  • Él: Pero, ¿qué quieres que escriba? La página es de fútbol.
  • Ella:No sé, pero ya no quiero leer algo más sobre esas cosas de fútbol.
  • Él: Pero, yo no te obligo a leer…
  • Ella: Ah, ¿sí? Listo, perfecto. Pídame que vuelva a leer algo suyo.

Y, amigos, es así como me encuentro ante lo que quizá sea el reto más grande en lo que llevo como aburrido escritor de cosas de fútbol; escribir algo que les interese tanto a ustedes como a los administradores que de tan noble forma me brindan un espacio en su exitosa página, y, a su vez, que le interese a la mujer que nos tildó de aburridos. Y, que me sirva también como disculpa para la pequeña discusión que les narré recién.

Pero, no se formen una mala imagen de aquella chica, puede sucederle a cualquiera. Digo, no debe ser nada atractivo tener como pareja a un invertebrado los martes y miércoles de 1:45 a 3:45, con cerveza en mano, gritándole “The Chaaampioooons…” al televisor. Es apenas natural que ella lo vea aburrido. (Te entiendo, amor).

También te entiendo cuando de buena fe, te invito a que me acompañes a un partido entre amigos. Si supieras que mi intención siempre es dedicarte todos esos goles que imagino, no te avergonzarías por los que erro inexplicablemente. Patadas van y vienen, y tú, pobrecita, con 8 olorosos bolsos deportivos encima, apenas tienes fuerzas para animarme. Y, lo más hermoso es saber que lo haces intuitivamente, sin entender mucho si juego de lateral derecho o de mediocentro.

Y, luego de curarme la herida en la rodilla por una de las tantas caídas que tuve al tropezar una pierna con la otra, tienes que aguantar que haya partido de sábado por la noche, y que invite a la manada de animales que caían a la par conmigo en la cancha sintética. Con el amor que te tengo, sé que es difícil aguantar tantas groserías juntas en 90 minutos.

Asimismo, amor, entiéndeme cuando te argumento que mi corazón se acelera igual cuando te veo, que cuando hay un córner en contra faltando dos minutos. No me juzgues. Te elegí a ti, como Kovacic eligió al Madrid o Arda al Barca. Quiero defenderte como Del Piero a la Juve, serte fiel como Maldini al Milan. Si no entiendes, tranquila: tengo toda una temporada para explicártelo. ¡Qué viva el fút… digo, qué viva el amor!