Angustia

03/24/2017
Oscar Pacheco

Escrito por: Oscar Pacheco

Después de ser la sensación en Brasil 2014, la selección Colombia ha pasado a sufrir todos sus partidos de eliminatoria, incluido el último frente a la débil Bolivia, la peor selección de Sudamérica. Sigo sin creer que la cara de James Rodríguez, luego de anotarle a Bolivia, haya sido de alivio y no de alegría o rabia por el mal juego. El juego que deslumbró en Brasil no existe, las conexiones por las bandas se perdieron, nadie entiende a Carlos Bacca, y Ecuador será juez y parte en el camino a Rusia 2018.

La única conclusión clara del Colombia-Bolivia es que a Carlos Bacca se le acabaron sus chances en el proceso eliminatorio, que en Quito debe jugar otro y que apenas regrese Falcao, el jugador del Milan, será un suplente de lujo pero no puede aspirar a más. Bacca no regresa bien una pared, no define con tranquilidad, nunca está bien ubicado en un centro, el balón le rebota cada vez que intenta pararlo, y nos hace recordar la angustia con la que siempre jugó Giovanni Hernández en la selección, con una ansiedad que no lo dejar ser el delantero efectivo que es en Europa.

Una selección donde juegan Cuadrado o James no le puede generar tan poco fútbol a una selección que nunca intentó jugar. A Juan Guillermo lo elogian en Italia y se viste de amarillo y la fantasía desaparece, parece un problema más de actitud de que de falta de fútbol; luce desconcentrado, como si después del Mundial no hubiera encontrado su lugar en la selección de Pekerman. James no estuvo bien, pero luchó, algo que se le pedía en últimos partidos; se tiró al piso, recuperó, nunca bajó los brazos y en medio de sus imprecisiones, logró rescatar el gol en el rebote luego de fallar el penal.

Soy un agradecido con Don José Pekerman pero el argentino no está lúcido. La lesión de Muriel dejó en evidencia al D.T.: no tenía un plan B de garantías para jugar por fuera dentro de la convocatoria. Quiñones entró y nunca apareció, en las eliminatorias no podemos improvisar con un jugador sin jerarquía, y eso hizo Don José frente a Bolivia. Los cambios de Zapata y Cardona se demoraron mucho, era claro que el partido de Bacca debió haber terminado mucho antes.

¿Qué rescato? Que se ganó, que se hizo la tarea con lo justo y que los resultados de todos los rivales nos dejaron en zona de clasificación y con la oportunidad de ir a pelear frente a frente contra Ecuador en Quito. Perder allá no sería una tragedia, pero si obligaría a ganarle a Venezuela, Paraguay y Perú, porque con el fútbol de hoy, parar a Brasil, parece una odisea.